Acto-Homenaje a la HUELGA DEL 70.

Cartel definitivo Huelga construcción 2021

MANIFIESTO “HUELGA DEL 70” DEL AÑO 2021.

( Acto público el jueves 22 de julio desde las 20′ 30 horas en La Caleta)

El 21 de julio de 1970 y todo el proceso desarrollado alrededor de esta fecha y de la Huelga de la

Construcción de 1970, marcan un hito en la historia del Movimiento Obrero en Andalucía y en la ciudad que fue testigo directo de aquellos acontecimientos: Granada.

Cuando la presencia del fascismo vuelve, de mano de los Mass Media, a las instituciones y asistimos al “blanqueo” de las propuestas autoritarias mientras la violencia intolerante aparece de nuevo en las calles, celebramos este acto de homenaje a tres víctimas de la propia intolerancia y del fascismo del que se valen los poderosos para mantener y aumentar sus privilegios.

El asesinato de tres trabajadores a manos de la policía franquista y la represión que trajo aparejada y

sufrieron los protagonistas de aquellos acontecimientos, deben ser recuerdos imperecederos para todos nosotros y nosotras los que, desde posiciones y comportamientos sindicales de Clase, pretendemos hacer de la lucha obrera un elemento indispensable para la superación de las desigualdades y las injusticias y que sirva para encaminarnos hacia una sociedad realmente libre e igualitaria que posibilite el desarrollo personal y moral de todos y todas sobre las bases de la igualdad, la equidad y la Justicia y que lleve a la emancipación de los trabajadores y trabajadoras.

La Granada de 1970 era testigo de la emigración forzosa, de las nefastas condiciones laborales, de los salarios miserables y víctima de la represión, del paro galopante y de la falta de alternativas y futuro para su población trabajadora. El territorio de una Granada abandonada a su suerte, olvidada por los planes desarrollistas del régimen franquista, era un escenario mudo de las mayores injusticias sociales, de la pobreza y de la marginalidad. Era Granada, entonces, una ciudad altamente dependiente de su entorno agrícola y sustentada por funcionarios y administrativos, por una población que vivía del comercio, los transportes, pequeños talleres de diversa índole y un sector de la construcción que había ido desarrollándose paulatinamente a lo largo de la década anterior. A parte de eso, Granada era un lugar ajeno a la industria y al desarrollo, como tantas otras zonas de Andalucía, un mercado de consumo de lo que se elaboraba en otras zonas del Estado Español: un olvidado territorio víctima del extractivismo de sus materias primas, sus trabajadores y trabajadoras y de todos sus recursos para el beneficio de unos pocos.

Huelga 70

En el citado sector de la Construcción – y cuando la ciudad crecía hacia el Zaidín y La Chana- había acudido una ingente mano de obra desde la provincia para obtener un trabajo que no les obligara a emigrar con destino a Cataluña o a Europa como ya hicieran más de 300.000 granadinos y granadinas entre las décadas de los 50 y los 70. Eran, principalmente, trabajadores procedentes del campo que observaron cómo sus salarios de albañiles apenas daban margen, y mucho menos permitían buscar consuelo en los incipientes hábitos del consumo de masas que se habían ido extendiendo en otras zonas del Estado y de como, amparados por la abundante mano de obra y la legislación favorable, los empresarios del sector exprimían al máximo a la clase obrera local, repartiendo unos salarios de hambre. De hecho, las lamentables condiciones de trabajo en el sector de la construcción de Granada pueden resumirse así: los peones cobraban unas 1.200 pesetas semanales, en las que estaban incluidas las pagas, los permisos y el plus familiar. Las jornadas eran de 10 horas y se trabajaba seis días a la semana, y además estaban generalizados el sistema de destajos y las horas extras, lo que provocaba un alto nivel de paro.

Antes de junio de 1970 ya había comenzado a fraguarse entre los obreros de la Construcción una idea muy clara: era indispensable establecer las bases, negociar y aplicar un convenio colectivo justo que satisficiera sus justas aspiraciones. Pero la organización de los trabajadores era entonces escasa y tarea muy difícil en un sector de pequeñas empresas y cuadrillas de albañiles. Las Comisiones Obreras de entonces ya habían hecho acto de aparición en Granada a mediados de la década anterior con el PCE – importantes vertebradores de la Huelga del 70 -, junto a estas últimas, las Hermandades Obreras de Acción Católica (HOAC) y grupos pequeños de anarcosindicalistas que habían resistido la feroz represión de décadas de franquismo, conducían su actividad en la auto organización obrera y en la creación de un Movimiento Obrero consciente.

En estas condiciones, sin cultura reciente de lucha obrera, pero con la digna obstinación de quienes saben de lo justo y necesario de sus reivindicaciones, se enfrentó la negociación del convenio de la Construcción, donde la Patronal se cerró en banda y se negó a aceptar unas reivindicaciones modestas consistentes en la reducción de las diferencias salariales entre las diversas categorías, un salario para el peón de 240 pesetas diarias, por 8 horas, la eliminación de las horas extraordinarias y los destajos que embrutecían al trabajador y aumentaban el paro, así como reducir al mínimo posible la eventualidad y los despidos. De ahí, se llegó a la huelga. Tras una multitudinaria asamblea en el salón de actos del edifico del Sindicato Vertical, la inmensa mayoría de trabajadores decidió defender la propuesta de convenio hasta sus últimas consecuencias; la noticia de la convocatoria del paro para el día siguiente voló de boca en boca por los barrios y pueblos cercanos.

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El resultado de la primera jornada de huelga fue el de paro total por parte de 12.000 albañiles de Granada y su Vega, seguido de diversas movilizaciones que, finalmente, fueron atacadas por la Policía Armada, primero con botes de humo, luego a tiro limpio. Hacia las dos de la tarde el grueso de la manifestación obrera había reculado hacia La Caleta, en el ambiente se respiraba el pánico y la violencia desatada por la policía. Allí caerán, asesinados por las balas de los polizontes, los compañeros Antonio Huertas Remigio, de Maracena, peón de albañil; Cristóbal Ibáñez Encinas, marmolista de Granada, y Manuel Sánchez Mesa, de Armilla, peón de albañil, además de existir numerosos heridos entre el resto de los trabajadores.

Hoy, 51 años después de la Huelga del 70 y pese a los lógicos avances y transformaciones acaecidas, la Andalucía y, por ende, la Granada de nuestros tiempos sigue siendo un territorio alejado del desarrollo y condenado a la improductiva industria del Turismo que gentrifica, empobrece y entrega – sin apenas incidir en la economía local- todos sus beneficios a un reducido grupo de especuladores. Nuevamente hoy, son muchos los granadinos y granadinas que se ven abocados a la emigración económica, a los trabajos precarios y a una interinidad permanente que los mantiene en los umbrales de la pobreza, con escasa esperanza de superar estas carencias y un más que negro futuro. Hoy, las mujeres siguen siendo discriminadas, malpagadas, marginadas y, finalmente, en muchos casos, asesinadas. Seguimos siendo y soportando el estigma de estar en “la periferia de la periferia”, viendo como un cinturón de cemento y hormigón envuelve nuestra ciudades e infertiliza nuestra Vega; contemplando como se construyen tendidos eléctricos y lineas férreas de Alta Velocidad que ni necesitamos ni disfrutaremos. Finalmente, somos testigos de cómo zozobran las ilusiones y las esperanzas de otros trabajadores que se dirigen a nuestra tierra para escapar de unas peores condiciones de vida y como, muchos de ellos, dejan sus vidas en el empeño a causa de políticas criminales que traen la muerte o a la reclusión en CIEs.

Cuando recordamos a nuestros compañeros asesinados en 1970, también recordamos sus anhelos de construir una vida y una sociedad más digna, más justa, más igualitaria. En cambio, todo lo que se nos ofrece desde la Europa de los Mercaderes, desde los gobiernos central y autonómico y desde el propio gobierno de la ciudad de Granada es la precariedad, la sumisión, la resignación ante el fracaso impuesto.

La crisis que nos trae la pandemia del COVID – 19 nunca debe ser la excusa para que nuestra vida y condiciones de trabajo sufran merma alguna, más bien de todo lo contrario. Este debiera ser el momento en que la sociedad en su conjunto apostara por una disminución del horario de trabajo, por un reconocimiento real de los derechos laborales y por una apuesta decidida por una sociedad más justa y equitativa que haga del reparto de la riqueza su mayor valor.

La postración y el papel asignado a Granada y a Andalucía, como fuente y mina del  extractivismo humano, material, económico y de recursos naturales a que nos somete el Capitalismo y las  políticas neo-liberales que aplican los gobiernos -ora socialdemócratas, ora liberales- a su servicio, condena a nuestros jóvenes al desempleo, cuando no a la interinidad del infraempleo o la emigración forzosa y al conjunto de andaluzas y andaluces a una subsistencia miserable sin un futuro de progreso social que nos permita vivir y trabajar en nuestra tierra.

Por supuesto nada de todo esto sería posible si no hubiese ido acompañado de una fuerte criminalización de la protesta, ayudándose para ello de una ley mordaza que todavía sigue sin ser derogada. Vendiendo en los medios de comunicación el miedo a las movilizaciones, acusándonos de irresponsables por organizar movilizaciones porque nos quieren en casa callados/as y desorganizados/as mientras nos lo quitan todo.

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Por eso, es imprescindible una clase trabajadora fuerte, organizada y sin miedo. No les compramos el discurso de que todos estamos juntos en esto, mientras somos la mayoría quienes perdemos y unos pocos los que se benefician. Es urgente imponer mediante la movilización un programa de urgencia social que responda a las necesidades de los/as trabajadoras y de la juventud. Las políticas de los gobiernos actuales no van en ese sentido. Es urgente revertirlas. En el caso contrario seguirá creciendo la derecha y la extrema derecha que ya se atreve incluso con convocar manifestaciones el 1º de mayo. Que no nos engañen, la extrema derecha siempre ha defendido los intereses de los más ricos dividiendo a nuestra clase entre nativos y extranjeros.

Con pandemia o sin pandemia, la lucha de clases continúa y la clase trabajadora sólo podrá autoemanciparse enfrentándose a quienes hacen posible este sistema injusto y criminal.

Por ello, del mismo modo que en 1970 lo entendieran los trabajadores granadinos de la Construcción, hoy debemos apostar por la unidad en la lucha para conseguir unas reivindicaciones indispensables que aporten un nuevo rumbo a nuestras vidas: unificando las luchas y haciendo comunes nuestras reivindicaciones.

Es por todo ello que, coincidiendo con el quincuagésimo primer aniversario de las muertes de Antonio, Manuel y Cristóbal, como trabajadores y trabajadoras deseemos ensalzar el recuerdo y el sacrifico de nuestros compañeros, que entregaron su bien más precioso por una sociedad mejor. Por ellos, que dieron sus vidas, hoy y siempre en Granada, debemos honrar su memoria y conjurarnos para luchar contra todo aquello que ellos nunca hubieran deseado y para exigir desde Andalucía la soberanía que nos pertenece, nuestro protagonismo y poner en nuestras manos obreras y trabajadoras la decisión y el rumbo de nuestro destino hasta que lleguemos a la total emancipación.

ANTONIO HUERTAS REMIGIO, CRISTÓBAL IBÁÑEZ ENCINAS Y MANUEL SÁNCHEZ MESA, SIEMPRE ESTARÉIS PRESENTES EN NUESTRO RECUERDO.

¡ QUÉ VIVA LA LUCHA DE LA CLASE OBRERA!

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Martes 21 de julio: homenaje a la Huelga del 70.

Martes 21 de julio: homenaje a la Huelga del 70.

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Sindicatos y organizaciones políticas y sociales rinden hoy homenaje a los albañiles asesinados en la HUELGA DEL 70

Desde las 20’00 horas del martes 21 de julio, en la Plaza de La Caleta, se celebra el tradicional acto que convoca el sindicalismo alternativo granadino para homenajear a los albañiles asesinados en la Huelga de la Construcción de 1970 y conmemorar la efeméride.

Organizado por CNT, USTEA, SAT y la asamblea Interprofesional, el acto comenzará a las 20’00 horas y durante el mismo está previsto que se produzcan intervenciones, lectura de poemas y de acompañamiento musical al acto que finalizará sobre las 22’00 horas con la tradicional ofrenda floral ante el monumento que recuerda la Huelga del 70.

En el manifestó redactado este año, los convocantes resaltan que: La crisis que nos trae la pandemia del COVID – 19 nunca debe ser la excusa para que nuestra vida y condiciones de trabajo sufran merma alguna, más bien de todo lo contrario. Este debiera ser el momento en que la sociedad en su conjunto apostara por una disminución del horario de trabajo, por un reconocimiento real de los derechos laborales y por una apuesta decidida por una sociedad más justa y equitativa que haga del reparto de la riqueza su mayor valor.

El acto cuenta con la adhesión y apoyo de partidos políticos y asociaciones como Defender Granada, PCPE, Plataforma Cívica por la República, IZAR, Nación Andaluza y PCTE

ANTONIO HUERTAS REMIGIO, CRISTÓBAL IBÁÑEZ ENCINAS Y MANUEL SÁNCHEZ MESA, SIEMPRE

ESTARÉIS PRESENTES EN NUESTRO RECUERDO.

¡ QUÉ VIVA LA LUCHA DE LA CLASE OBRERA!

SAT Granada.

Prensa e Información.

Huelga 70

SI TU EMPRESA NO OBSERVA LAS MEDIDAS DE SEGURIDAD¡ NO TRABAJES!

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Si tu empresa no observa las medidas de seguridad o no te aporta equipos de protección individual; si ves que tu seguridad y tu salud peligran, ponte en contacto con el sindicato. Te informamos, te aconsejamos, podemos tomar medidas legales y…sobre todo niégate a trabajar hasta que la situación no se enmiende.

¡Tu salud es lo primero!

Pincha abajo y puedes descargar la normativa vigente para tu seguridad en el trabajo.

Carta a la empresa inobservar normas de seguridad.

Vuelta al trabajo de determinados sectores (lunes 13 de abril). Trabaja seguro y defiende tu salud.

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Vuelta al trabajo de determinados sectores (lunes 13 de abril). Trabaja seguro y defiende tu salud.

Vuelta al trabajo de determinados sectores (lunes 13 de abril). Trabaja seguro y defiende tu salud.

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El estado de alarma aún no ha llegado a su fin, pero a partir de este lunes 13 de abril se da un paso para recuperar la actividad económica en gran parte por las presiones de la Patronal y los bancos que han hecho ceder al gobierno de de PSOE-Unidas Podemos. Los empleados de los sectores considerados “no esenciales”, como la construcción, la siderurgia o las empleadas del hogar, podrán volver a sus puestos tras dos semanas paralizados. Se vuelve a la situación previa al 30 de marzo, cuando el Gobierno decretó esta paralización de actividades. La seguridad en el trabajo debe ser el pilar de esta primera fase de desescalada. Para garantizarla, será necesario preservar “la distancia social, la higiene en espacios públicos y privados y el lavado de manos”, indicó el viernes el ministro de Sanidad, En esta entrada de blog te aportamos la GUÍA DE BUENAS PRÁCTICAS editada por el gobierno. Y ante cualquier duda o peligro para tu salud, consulta con el sindicato para que hagamos las gestiones oportunas para que tu trabajo se realice con seguridad o, de lo contrario, se paralice la actividad de tu centro de trabajo.

DESCARGA AQUÍ LA GUÍA EN PDF:

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GUÍA DE DEFENSA SINDICAL (2ª edición)

¿Qué hacer si presento síntomas?

La primera medida para evitar un nuevo repunte de contagios es que no se acuda al centro de trabajo si se presenta sintomatología o se hubiera tenido contacto estrecho con personas afectadas por el virus, hasta confirmar que no hay riesgo para uno mismo o los demás. Para ello, el Gobierno señala que se debe contactar con el teléfono COVID de cada comunidad autónoma y consultar el decálogo de actuación en caso de síntomas disponible en este enlace. Tampoco deberán volver a su puesto las personas más vulnerables por edad, por estar embarazadas o padecer afecciones médicas que, en caso necesario, pueden contactar con su médico para que acredite su necesidad de aislamiento y que, si así fuera, se considerará a efectos laborales una situación asimilada a accidente de trabajo para la prestación económica de incapacidad temporal.

Desplazamientos

En la medida de lo posible, acudir en medios en los que se pueda garantizar el distanciamiento social, ya sea caminando, en bicicleta o en vehículos particulares. La guía recoge recomienda extremar las medidas de higiene en los turismos o taxis (que son un transporte público) y usar una mascarilla higiénica, no médica, en los viajes en autobús, metro o tren.

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Estos no trabajan y viven del esfuerzo de los demás.

En el centro de trabajo

La guía editada por el gobierno aconseja planificar toda la operativa en la sede laboral para que los empleados puedan mantener la distancia interpersonal recomendada y también las zonas comunes. La reincorporación a la normalidad de aquellas actividades que comporten riesgo de aglomeración debe producirse en último lugar, añade el documento. Cuando se trate de empresas o establecimientos abiertos al público, deberán implementarse medidas para minimizar el contacto entre personas trabajadoras y el público, como establecer un aforo máximo, habilitar controles de acceso o facilitar equipos de protección individual cuando los riesgos no puedan evitarse.
Igualmente, cuando el espacio de trabajo no permita mantener la distancia interpersonal en los turnos ordinarios, los horarios de trabajo se deberán escalonar, lo que también evitará aglomeraciones en el transporte. Además, recalca que no será necesario usar mascarilla durante la jornada si se mantiene la distancia de seguridad y el puesto no lo requiere.

Organización previa

Se tendrán que realizar tareas diarias de higienización “reforzada” con productos autorizados (jabón, gel desinfectante o aqlcohol  y agua oxigenada para nuestras manos y lejía diluida al 10% para superficies) y se deberá suministrar material higiénico y de protección suficiente para evitar los contagios entre los trabajadores. Asimismo, la guía señala que es necesario contar con aprovisionamiento suficiente de material de protección, especialmente guantes y mascarillas, y que se deberán adoptar medidas específicas para minimizar el riesgo de transmisión a trabajadores especialmente sensibles o vulnerables. Las empresas deberán facilitar el teletrabajo o condiciones laborales de bajo riesgo, aunque en los casos que no sea posible los empleados. “De no ser posible, los empleados en estas circunstancias podrán solicitar una valoración de su facultativo de atención primariao”, asegura el texto.

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Estos no trabajan, seguro.

Recomendaciones a los trabajadores

Ante cualquier duda para tu salud, consulta con el sindicato.
La guía recomienda, además de mantener la distancia interpersonal de dos metros, evitar el uso compartido de equipos. En caso de que sea necesario compartirlos, se deben aumentar las medidas de precaución, desinfectándolo antes de usarlos si es posible. También se aconseja no tocarse los ojos, la nariz y la boca, así como el lavado frecuente de manos con agua y jabón, al menos durante 40 segundos, o con una solución hidroalcohólica. “Es especialmente importante lavarse después de toser o estornudar o tras tocar superficies potencialmente contaminadas”, apunta el documento.

Medidas de higiene

Al mismo tiempo, la guía aboga por no compartir equipos de trabajo o por maximizar la higiene en caso de que esto no sea posible, así como por ventilar a diario las instalaciones y reforzar las tareas de limpieza en todas las estancias. “El personal de limpieza asignado a estas tareas debe tener una correcta protección, realizando todas las tareas con mascarilla y guantes de un solo uso, además de disponer de los detergentes habituales, pues son suficientes, aunque también se pueden contemplar la incorporación de lejía u otros productos desinfectantes a las rutinas de limpieza, siempre en condiciones de seguridad”, reza el documento. Igualmente, una vez finalizada la limpieza, el persona tendrá que realizar una completa higiene de manos. Los uniformes de trabajo o similares, serán embolsados y cerrados, y se trasladarán hasta el punto donde se haga su lavado habitual, recomendándose un lavado con un ciclo completo a una temperatura de entre 60 y 90 grados.

Gestión de residuos

Se recomienda que los pañuelos desechables que el personal emplee para el secado de manos o para el cumplimiento de la “etiqueta respiratoria” sean desechados en papeleras o contenedores protegidos con tapa y, a ser posible, accionados por pedal. Todo material de higiene personal debe depositarse en los cubos de residuos para “restos”. En caso de que un trabajador presente síntomas mientras se encuentre en su puesto de trabajo, será preciso aislar el contenedor donde haya depositado pañuelos u otros productos usados.

 

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Recuerdo y homenaje a los tres asesinados en la Huelga del 70.(y II)

Recuerdo y homenaje a los tres asesinados en la Huelga del 70.(y II)

El relato de la organización de los trabajadores de la Construcción y la posterior huelga en julio de 1970 fue introducida en la primera parte de este artículo que hoy completamos narrando el desarrollo y culminación de la Huelga donde fueron asesinados tres trabajadores el día 21 de julio. Se llamaban Antonio Huertas Remigio, un chico de 22 años de Maracena; Manuel Sánchez Mesa, de 24 años y vecino de Armilla; y Cristóbal Ibáñez Encinas de 43 años y padre de cinco hijos.

Tras las primeras rondas de negociaciones y las asambleas en el edifico del Sindicato Vertical, la asamblea prevista para el 7 de julio no pudo celebrarse por la presión de las autoridades franquistas y la policía. Se aplazó, pues, para el día 16 y posteriormente para el día 20, coincidiendo esta vez con la cuarta sesión de la comisión deliberadora del convenio. La actitud de la patronal era tan obstinada, terca y cerrada que se podía prever que las negociaciones iban a quebrarse de un momento a otro.. Y así fue. El clima de tensión que dominó la cuarta sesión de la comisión deliberadora provocó la ruptura de las negociaciones. El punto de desacuerdo fue principalmente la cuestión del salario. Los trabajadores habían rebajado su petición inicial de 300 pesetas diarias, y ahora pedían 240 de sueldo íntegro para los peones de albañil, mientras que los empresarios no estaban dispuestos a ofrecer más que 170 pesetas divididas en tres partes: el salario, un plus de asistencia al trabajo y un plus de constancia. Los empresarios rechazaron también la petición de que, con el propósito de mitigar la eventualidad en el empleo, se adquiriera la categoría de obrero fijo a los cuatro meses de trabajo, antes eran precisos seis. Igualmente se rechazó la petición de los trabajadores de convertir todas las fiestas del calendario laboral en absolutas, abonables y sin recuperación y se dejó sin resolver la cuestión de la percepción de indemnizaciones en caso de accidentes y enfermedades profesionales. Pese a que los representantes obreros hicieron reiteradas concesiones, la obstinada negativa de la patronal hizo imposible seguir con las deliberaciones.

La ruptura de la negociación del convenio fue comunicada en la asamblea masiva que se celebró la tarde del mismo día 20 de julio. Ante un auditorio de miles de personas, abarrotado el salón de actos del Sindicato y muchos esperando en la calle, se fueron leyendo las propuestas y contraofertas de ambas partes negociadoras y la nota definitiva de ruptura. Finalmente se dio un tiempo para pensar y llegó el momento de la votación a mano alzada. Una abrumadora mayoría decidió: «Huelga; mañana todos aquí a las 8 para pasar juntos por los tajos y recoger a los que faltan, a los que no están presentes aquí».
La asamblea terminó a las diez y media de la noche. Había durado tres horas. En esos momentos se había convertido en el máximo órgano dirigente, con un desarrollo rápido, ordenado y claro en comparación con todas las asambleas anteriores. Después de la experiencia vivida desde junio, la asamblea había madurado como forma de organización, en un proceso que siendo participativo desde la base, había permitido una gran identificación colectiva con la discusión del convenio. El hecho de que la ruptura de las negociaciones se asumiera como una decisión de todos era prueba de ello. Sin duda éste era el convenio de la mayoría de los trabajadores de la construcción de Granada, lo sentían como propio y estaban dispuestos a sacarlo adelante mediante la huelga, asumiendo todas las consecuencias que se derivaran de tal decisión. Así fue como al término de la asamblea, la noticia de la convocatoria del paro para el día siguiente voló de boca en boca por los barrios y pueblos cercanos.
Desde antes de las 8 de la mañana del día siguiente, lunes 21 de julio, los trabajadores se fueron concentrando en el bulevar, frente al edifico de Sindicatos, hasta contar más de 6.000 personas.

Huelga del 70

El paro era casi absoluto en Granada y en los pueblos de los alrededores, donde se calcula que lo habían secundado más de 12.000 trabajadores. Ante lacantidad de gente concentrada y el entusiasmo reinante, comenzaron a llegar las iniciativas de movilización. La concentración se dirigió entonces en dirección al cercano Camino de Ronda, con la intención de que se sumaran a la huelga algunas obras que todavía no lo habían hecho, era la zona en la que por entonces se construían los nuevos edificios universitarios. De este modo, un enorme piquete de miles de personas marchó con tranquilidad por las aceras, parando todas las obras y recogiendo a más albañiles de los tajos. A pesar de la actitud reiteradamente pacífica de los manifestantes, que no cortaron el tráfico e incluso pidieron ser escoltados por los guardias, la policía les salió al encuentro, dándoles tres minutos para disolverse. Hubo una primera carga policial que fue repelida y contestada por los trabajadores y, para evitar la batalla campal, la gente decidió regresar a la puerta del Sindicato .

“Un intermedio de calma. De las 9 a las 11 de la mañana los albañiles se volvieron a concentrar pacíficamente en el bulevar, algunos conversando incluso con la fuerza pública y comentando con humor el enfrentamiento reciente, ya que muchos de ellos eran conocidos, vivían en los mismos barrios y procedían de los mismos pueblos. Con intermitencia la multitud concentrada iba exigiendo soluciones concretas, lo que motivó que se creara una comisión de representantes obreros con el propósito de ir a hablar con el delegado provincial de trabajo y con las autoridades sindicales, que les presionaron para que acabaran con la huelga. Hacia las 11 los miembros de esta comisión hablaron ante la multitud con un megáfono prestado por la policía y propusieron disolver la concentración, pidiendo a los albañiles que se reintegraran al trabajo a las 2 de la tarde y que ellos tratarían de que se les abonase el salario de la mañana, garantizando que las negociaciones del convenio continuarían. Esta opción fue rechazada por la multitud. En esos momentos una persona agarró el megáfono y propuso continuar la huelga y convocar otra asamblea para el día siguiente a las 8 de la mañana, lo que fue aceptado. Los albañiles granadinos eran en ese momento plenamente conscientes de que la patronal no iba a ceder por las buenas y que sólo su propia fuerza, puesta en práctica mediante la huelga, podría servir como instrumento de presión para alcanzar sus reivindicaciones. Había miedo, sin duda, sabían que estaban participando en un acto sin precedentes en la reciente historia de la clase obrera granadina. Pero sus decisiones no eran fruto de un momento de euforia, tal y como lo prueba el mes de asambleas que llevaban a sus espaldas y el hecho de que se hubieran concentrado varios miles de personas en actitud firme y resuelta, sin llamamientos o consignas de ningún grupo político.
A pesar de la calma que había caracterizado a la policía tras el primer enfrentamiento de la mañana, sobre el mediodía se produjo súbitamente un cambió de actitud. La explicación de la anterior calma policial parece indicar que aquel intervalo de tiempo fue utilizado por el gobernador civil para pedir refuerzos policiales a Málaga y a Jaén.
Ante el rechazo manifiesto de los trabajadores a acatar las condiciones impuestas por las autoridades sindicales, las fuerzas del orden se replegaron, ordenando la dispersión y anunciando una carga si al tercer toque de corneta no se había dispersado la multitud. Nadie llegó nunca a oír el tercer toque. Al segundo toque comenzaron los golpes y se inició una desbandada en la que los trabajadores quedaron divididos en dos grupos desiguales.
La mayoría de los obreros se replegaron hacía la zona de La Caleta con algunos heridos. Al llegar a la altura de la calle Doctor Olóriz se dio una coincidencia que fue determinante para el desarrollo posterior de los acontecimientos. Tropezaron con un camión cargado de bovedillas que bajaba por la calle y que tuvo de detenerse al toparse con la multitud. Inmediatamente, algunos jóvenes treparon al camión y empezaron a arrojar contra la calzada los materiales de obra, haciéndolos añicos.
Esos cascotes fueron utilizados junto con trozos arrancados del pavimento como munición por parte los trabajadores, que iniciaron entonces una contraofensiva a pedradas, primero obligando a la policía a replegarse hasta los Sindicatos, y después a escapar y a buscar refugio donde pudieran.
Las bombas de humo demostraban una escasa eficacia, ya que la mayoría eran devueltas por los albañiles, que en su avance volcaron y destrozaron todos los vehículos policiales que encontraron a su paso. El nivel de violencia que llegó a adquirir el enfrentamiento fue brutal. Fue en esos momentos de enorme confusión cuando, mezclados con los gritos de calma que nadie escuchaba, empezaron a sonar los disparos. Desenfundando y abriéndose paso a tiros, la policía lanzó un ataque definitivo persiguiendo a la gente que se dispersaba por las calles. Pese a los disparos, la determinación de algunos albañiles era tan grande, que durante un cierto tiempo sostuvieron el enfrentamiento”. (La Huelga de 1970 en Granada. Columna Rapperpunk).

Y allí cayeron muertos tres albañiles granadinos…

Antonio Huertas Remigio, Manuel Sánchez Mesa y Cristóbal Ibáñez Encinas

Hiuelga del 70 (mártires).

 

 

Recuerdo y homenaje a los tres asesinados en la Huelga del 70.(I)

Recuerdo y homenaje a los tres asesinados en la Huelga del 70.(I)

Hiuelga del 70 (mártires).

 Hace 48 años que se desarrolló  el importante conflicto y huelga del sector de la Construcción en Granada. Como es bien sabido, concluyó de manera trágica. Una carga policial provocó la muerte de tres obreros frente al entonces edificio del sindicato vertical: el marmolista Cristóbal Ibáñez Encinas y los albañiles  Manuel Sánchez Mesa, y Antonio Huertas Remigio.

La situación social y laboral en la Granada de 1970 era pavorosa. Cada año más de 15.000 granadinos y granadinas hacían las maletas y se marchaban, fundamentalmente con destino a Cataluña, pero también a  otros lugares y a la próspera Europa del Norte (Francia, Alemania, Suiza…) Entre esos flujos de emigración exterior e interior, fue mucha la gente de los pueblos que se instaló en la ciudad de Granada. Los que se quedaron debieron soportar las durísimas condiciones de trabajo de una economía subdesarrollada, instalada a su vez en un Estado Español subdesarrollado en la periferia de Europa occidental. De este modo, lejos de resolver los graves problemas estructurales del territorio, el desarrollo económico del capitalismo español en la década de 1960 hizo de Granada y Andalucía la periferia de la periferia. Marginada por todos los planes de desarrollo del Franquismo, la Granada de 1970 era una ciudad agrícola sin desarrollo ni industrialización, compuesta por funcionarios y administrativos, por una población que vivía del comercio, los transportes, pequeños talleres de diversa índole y un sector de la construcción que había ido desarrollándose paulatinamente a lo largo de la década anterior. A parte de eso Granada era, como tantas otras zonas del Estado, un mercado de consumo de lo que se elaboraba en otros lugares del Estado Español y Europa.

En este orden de cosas y con la Construcción como único motor que “tiraba” del empleo de la provincia, la clase obrera granadina iba organizándose en la clandestinidad. En una ciudad así, los obreros de la construcción constituían la mayor parte de la población trabajadora. Se trataba fundamentalmente de trabajadores que abandonaban el mundo rural granadino. Personas que habían sufrido una gran transformación de sus condiciones de vida. Desarraigados de la vida rural, experimentaron el tránsito hacia una forma de vida más mercantilizada, más dependiente del salario. Pero los salarios de los albañiles apenas daban para nada, y mucho menos permitían buscar consuelo en los incipientes hábitos del consumo de masas que se habían ido extendiendo en otras zonas del Estado. Amparados por la abundante mano de obra y la legislación favorable, los empresarios del sector exprimían al máximo a los trabajadores locales, pagando unos salarios miserables .Las más que lamentables condiciones de trabajo en el sector de la construcción de Granada pueden resumirse así: los obreros peones cobraban unas 1.200 pesetas semanales, en las que estaban incluidas las pagas, los permisos y el plus familiar. Las jornadas eran de 10 horas y se trabajaba seis días a la semana, y además estaban generalizados el sistema de destajos y las horas extra, lo que provocaba un alto nivel de paro. Los contratos no solían durar más de  6 meses, con un periodo de prueba de 15 días. Así era habitual que los obreros pasasen de una empresa a otra de forma recurrente, además de que fuesen frecuentes los periodos de inactividad y paro. Cada cierto tiempo los trabajadores eran despedidos o trasladados de empresa, se evitaba de este modo que llegasen a formar parte de la plantilla, estando condenados a una precariedad e interinidad permanente . El fraude a la Seguridad Social era práctica frecuente por parte de la patronal, además de que muchas de las empresas que hacían contrato no diesen de alta a los trabajadores.

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Ante los abusos permanentes y la falta de un futuro y unas condiciones de vida dignas, los trabajadores comenzaron a realizar asambleas (donde tuvieron su papel actor las HOAC, unas incipientes Comisiones Obreras y el PCE, además del movimiento vecinal) como las muchas organizadas en el barrio de La Virgencica, donde comenzó a gestarse una plataforma reivindicativa y unas bases para el futuro convenio que regulase las condiciones de trabajo entre la Patronal y los trabajadores del sector. Este documento se fue estructurando así: la reducción de las diferencias salariales entre las diversas categorías, un salario para el peón de 240 pesetas por 8 horas a rendimiento normal, la eliminación de las horas extraordinarias y los destajos que aumentaban el paro, así como reducir al mínimo posible la eventualidad y los despidos. Los trabajos de comunicación entre los albañiles granadinos acerca de la marcha del convenio, realizados tanto por parte de los militantes de las organizaciones como por personas independientes que fueron sumándose al proceso, prepararon el terreno para que la asistencia a las asambleas informativas se convirtieran en un acontecimiento masivo. Se pretendía, y se insistió en ello desde el principio, que lo acordado con la patronal no tuviera validez hasta que la asamblea lo diera por bueno. Por otra parte, el objetivo de los trabajadores organizados que planificaron la elaboración del convenio de 1970 no era conseguir un acuerdo definitivo, sino más bien instalar una dinámica en la cual se pudiera negociar un nuevo convenio cada año, de tal forma que sirviera de base para aumentar el grado de conciencia y organización de la clase obrera en Granada.

Las negociaciones para la firma del nuevo convenio se iniciaron el 17 de junio de 1970. La cerrazón patronal, que pretendía negociar a espaldas de lo acordado en las asambleas previas, hizo que se convocara la primera asamblea informativa en el salón de actos del Sindicato  Vertical el día 30 de junio. Asistieron más de 800 albañiles que volvieron a reiterarse y aprobar sus reivindicaciones y convocándose una nueva asamblea para el día 7 de julio.

(Mañana 21 de julio , día del aniversario del asesinato de los tres trabajadores, publicaremos la segunda entrega y final)

 

Construcción: jornada laboral de verano (2 de julio a 17 de agosto).

Construcción: jornada laboral de verano (2 de julio a 17 de agosto).

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Como todos los años se establece la jornada continuada entre el 2 de julio y el 17 de agosto (ambos inclusives) con la características que se detallan a continuación:

Entre el 2 de y el 27 de julio se establece la jornada continuada de 8 horas que no podrá exceder de las 15’00 horas.

Entre el 28 de julio y el 17 de agosto se establece la jornada continuada de 7 horas que no podrá exceder de las 14’30 horas.

A continuación os incluimos el texto completo del acuerdo y las tablas salariales de 2018.

http://www.juntadeandalucia.es/empleo/mapaNegociacionColectiva/descargarDocumento?uuid=4ad45a6c-535b-11e8-8cbf-7304cb93012d

ACUERDO DE JORNADA CONTINUADA PARA EL
AÑO 2018
Las partes firmantes, con la finalidad de procurar las
mejores condiciones de Salud y Seguridad en el tra-
bajo, así como de la mejora de la productividad, acuer-
dan para el 2018 establecer la jornada continuada que
comprende desde el 2 de julio al 17 de agosto, ambos
inclusive.
La jornada laboral será de 8 horas continuadas, no
pudiendo finalizar después de las 15:00 horas, en el pe-
ríodo comprendido desde el día 2 de Julio al 27 de Ju-
lio, ambos inclusive.
La jornada laboral será de 7 horas continuadas, no
pudiendo finalizar después de las 14:30 horas, en el pe-
ríodo comprendido entre el día 30 de Julio y el 17 de
agosto, ambos inclusive.
Aquellos trabajadores que disfruten sus vacaciones
anuales durante el período comprendido entre el 30 de
julio al 17 de agosto, obtendrán una compensación en
horas anuales a razón de una hora por cada día de va-
cación disfrutado en dicho período, que serán disfruta-
das a libre elección de los trabajadores mediante días
de libre disposición.
Las empresas que desarrollen su actividad realizando
infraestructuras de obra pública, podrán acordar con la
representación legal de los trabajadores la modificación
de la jornada continuada; siempre que el citado acuerdo
se ajuste a los criterios recogidos en el Convenio Provin-
cial vigente y estén motivados por posibles incumpli-
mientos de plazos de ejecución de las citadas obras. De
dicho acuerdo se dará traslado a la Autoridad Laboral
competente, quedando dicha información a disposición
de las partes firmantes del presente acuerdo.
Este calendario es de aplicación para todas las em-
presas y trabajadores encuadrados en el sector de la
Construcción y Obra Pública para Granada y Provincia.
Para adecuar el calendario laboral a la jornada esta-
blecida, los trabajadores dispondrán de 4 horas de libre
disposición anuales, cuyo disfrute será acordado en el
ámbito de cada empresa. Estas 4 horas se corresponde
a un exceso de jornada (2 horas), correspondiente al
año 2017 y las otras 2 al año 2018.
TABLAS SALARIALES CONSTRUCCIÓN 2018.
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