1º de Mayo: Resumen de la jornada.

1º de Mayo: Resumen de la jornada.

Foto: Víctor Mercury
1 º de Mayo 2021 Granada. Foto de Víctor Mercury

Este primero de mayo volvimos a concurrir a la cita de la manifestación del 1º de Mayo, día internacional de la Clase Trabajadora en Motril y en Granada.

La clase trabajadora andaluza se enfrenta a unas horas aciagas en cuanto a lo que se refiere a su condiciones laborales y a un futuro, cada vez más negro, que afrontamos las mujeres y hombres andaluces que cada mañana nos levantamos acosados por la incertidumbre, la amenaza real del desempleo sufrido o por sufrir, la precariedad, los salarios miserables, etc y todo lo que esto lleva aparejado. Por si fuera poco, con la excusa de hacer frente a la actual pandemia y la crisis económica de turno que nos ha traído con ella, se nos vuelve a pedir a trabajadores trabajadoras más sacrifico y resignación.

Todas estas miserias económicas y organizativas que sufrimos los y las trabajadoras se dan en nuestra tierra, Andalucía, siempre a la cola de todo lo socialmente bueno y a la cabeza en cuanto desigualdades, pobreza e injusticias. Una tierra que es nuestra madre y que vive presa de gobiernos ajenos a los intereses reales de sus hijas e hijos y de un sistema económico neo-liberal que nos arrebata nuestras riquezas para ponerlas en manos de una élite conformada por aquellos que pretenden manejar los designios del mundo.

1 de Mayo en Motril. Foto SAT Motril

https://fb.watch/5eaTWY1FLQ/

Los jóvenes no tiene acceso al empleo o, si lo hacen es en unas condiciones que les impide emanciparse de los hogares familiares que, en muchos casos, siguen siendo la única célula sobre la que se sustenta la supervivencia de sus miembros. Andalucía ve enajenado su campo y sus recursos naturales a manos de empresas que utilizan nuestro territorio como punto de salida para sus actividades especulativas de toda índole y donde nunca retornan los multimillonarios beneficios que desde aquí se obtienen. La industria ni la hemos visto nunca ni se le espera.

Las mujeres ocupan los empleos peor pagados, sufren diariamente la discriminación de género y, en muchas ocasiones, son víctimas de la violencia y el asesinato.

   

Por todo lo expresado anteriormente y que sólo es un sucinto resumen de nuestras realidades, desde el SAT de Granada ante este Primero de Mayo, día internacional de la Clase Trabajadora, se llamó a la movilización y a la organización. Es imprescindible una clase trabajadora fuerte, organizada y sin miedo. No vamos “ a comprar” el discurso de que “ante la crisis todos estamos juntos”, mientras somos la mayoría quienes perdemos y unos pocos los que se benefician. Es urgente imponer mediante la movilización un programa de urgencia social que responda a las necesidades de los y las trabajadoras y de la juventud. Las políticas de los gobiernos actuales no van en ese sentido y sin partidos y sindicatos genuinamente andaluces y que pongan fin a los desmanes que cada día se cometen sobre los campos ,las ciudades y los y las trabajadoras andaluzas, no tendremos futuro.

Tanto en Motril, como en Granada participaron compañeras y compañeros de los diversos sectores en lucha: limpiadoras, trabajadoras de Ayuda a Domicilio, de la Universidad de Granada, Hostelería y Turismo, etc.

Mención especial merece el cortejo en la manifestación de Granada de las y los trabajadores del plan INFOCA comunicado infoca(Agencia del Medio Ambiente y Agua – AMAYA ) que, también intervinieron al final de la manifestación y de los empleados públicos en lucha por la “fijeza” en sus puestos de trabajo.

En el seno de la manifestación unitaria de Granada y tras la pancarta de cabeza, marchaban los compañeros de la sección sindical del INFOCA y un numeroso grupo de bomberos forestales presos y presas de la interinidad permanente y de la competencia desleal por parte de los militares de la UME . A continuación la, ya tradicional, pancarta de Hostelería desde donde atronaron los gritos al paso frente al Hotel ABBA cuya plantilla en su totalidad se haya presa de un despido colectivo (ERE) comunicado hace unos días.

La lucha no debe circunscribirse a un día en concreto. El 1 de Mayo de este 2021 debe ser el punto de arranque ante una movilización permanente que nos lleve a recuperar nuestros derechos, reducir la jornada laboral, exigir trabajo justo y estable y unificar luchas y conflictos.

Ante nosotros tenemos varias movilizaciones como son la demanda de un funcionamiento correcto y justo de los Juzgados de lo Social (20 de mayo), la huelga general de los trabajadores públicos por su fijeza en el puesto de trabajo (28 de mayo) o la movilización estatal de las Plataformas de pensionistas (29 de mayo).

¡ Salgamos, pues, a las calles!

¡Defendamos nuestros derechos!

Foto: Víctor Mercury

1º DE MAYO ¡A la calle! Por la recuperación de los derechos laborales y sociales

1º DE MAYO ¡A la calle! Por la recuperación de los derechos laborales y sociales

MANIFIESTO 1º DE MAYO 2021 – GRANADA

¡A la calle! Por la recuperación de los derechos laborales y sociales

Otro año más con motivo del 1º de Mayo, los sindicatos de clase combativos CGT, SAT y USTEA aunamos nuestras fuerzas y salimos a la calle en defensa de los derechos de los trabajadores y trabajadoras, poniendo en el centro de la movilización reivindicaciones como la derogación de las reformas laborales, de la ley mordaza, por las pensiones públicas, por la reducción de la edad jubilación, por una vivienda y por unos servicios públicos dignos, por la reducción del tiempo de trabajo sin rebaja salarial, por la igualdad salarial entre hombres y mujeres, …

Desde el inicio de la crisis sanitaria de la COVID, la clase trabajadora está viendo cómo la aparición de una pandemia mundial se utiliza de excusa, tanto a nivel del gobierno andaluz, como del gobierno central, para eliminar, una vez más, derechos laborales y sociales, para seguir empobreciéndonos, mientras que aquellos que nos explotan permanecen con sus privilegios intactos, recibiendo incluso millones de euros en ayudas públicas.

Otro año más con motivo del 1º de Mayo, los sindicatos de clase combativos CGT, SAT y USTEA aunamos nuestras fuerzas y salimos a la calle en defensa de los derechos de los trabajadores y trabajadoras, poniendo en el centro de la movilización reivindicaciones como la derogación de las reformas laborales, de la ley mordaza, por las pensiones públicas, por la reducción de la edad jubilación, por una vivienda y por unos servicios públicos dignos, por la reducción del tiempo de trabajo sin rebaja salarial, por la igualdad salarial entre hombres y mujeres, …

Desde el inicio de la crisis sanitaria de la COVID, la clase trabajadora está viendo cómo la aparición de una pandemia mundial se utiliza de excusa, tanto a nivel del gobierno andaluz, como del gobierno central, para eliminar, una vez más, derechos laborales y sociales, para seguir empobreciéndonos, mientras que aquellos que nos explotan permanecen con sus privilegios intactos, recibiendo incluso millones de euros en ayudas públicas.

Desde Andalucía vemos todavía más crecidas las diferencias y la brecha económica que se ahonda y profundiza con la llegada de la Crisis sanitaria.

Las clases privilegiadas aguantan el tirón del parón de la economía, con la riqueza acumulada por la apropiación de nuestro trabajo, como demuestran los enormes beneficios de las grandes empresas del IBEX-35, mientras el resto nos vemos abocados/as a depender de ayudas estatales en el mejor de los casos, o a la ya conocida cola de paro y cola del hambre en la inmensa mayoría -que en nuestra tierra adquiere proporciones dantescas y que nos condena a seguir estando en las últimas posiciones en cuanto a beneficios y desarrollo social-. Con los barrios obreros sumidos en una economía absolutamente precarizada, sin contratos ni derechos laborales, la imposibilidad de trabajar durante tanto tiempo nos ha condenado una vez más a la pobreza extrema.

Esta situación ha afectado en mayor medida al trabajo feminizado de cuidados, ya que una inmensa mayoría del mismo se realiza en precario, al margen de los derechos laborales que dan cobertura legal ante estas situaciones, lo que ha aumentado aún más las desigualdades económicas entre mujeres y hombres.

Frente a esto, todavía siguen sin derogarse las reformas laborales, mientras Los ERTES, que se han vendido como una medida en defensa de la clase trabajadora, han quedado a voluntad del empresario, siendo un recurso a su servicio para ahorrarse costes pagados con dinero público. Y por si fuera poco, muchos de estos ERTES por supuesto están convirtiéndose en ERES, agudizando la crisis que se nos viene encima si no le ponemos remedio con la única herramienta posible: nuestra lucha.

Es absolutamente inaplazable que se pongan en marcha las medidas necesarias destinadas a paliar y revertir esta situación, impidiendo que sea una vez más la clase trabajadora la que pague, como ya está haciendo, las consecuencias de una crisis económica. Crisis que es intrínseca al sistema capitalista y de la que no saldremos sin enfrentarnos a los intereses de los que acaparan la riqueza.

Ante esto, la paz social no puede ser la respuesta y el sindicalismo de concertación ha demostrado sobradamente su complicidad con el desmantelamiento del Estado social y la pauperización y pérdida de derechos de amplios sectores sociales. Es necesaria, por tanto, una fuerte contestación social de la clase trabajadora, tal como está sucediendo en la actualidad en empresas como Tubacex, en huelga desde hace más de dos meses o en Airbus, con el anunciado cierre de la planta de Puerto Real con el beneplácito de los gobiernos andaluz y central. La movilización por el 1º de Mayo debe servir también para apoyar de manera concreta estas luchas.

Aquellos trabajadores/as cuyos salarios han disminuido o desaparecido, deben quedar libres de pagar hipotecas, alquileres, impuestos, recibos de agua, gas y electricidad. No debemos nada a nadie, la economía nace y muere en la fuerza de nuestro trabajo. Que paguen los mismos que se han apropiado de él en vez aumentar la distancia social por enésima vez. Movilicémonos por un verdadero reparto de la riqueza.

Es necesario asegurar unos servicios sociales públicos y dignos para todos y todas, con capacidad de respuesta ante las situaciones de necesidad de todas las personas que viven en una comunidad. Sanidad, Educación, Vivienda, Suministros Básicos, etc. deben ser considerados como derechos intocables que aseguren una mínima equidad social hasta que la Clase Trabajadora conduzca a Andalucía a un sistema económico y político que nos permita disponer de Soberanía para poder ser «socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres». Huir de la beneficencia y las soluciones paternalistas, estableciendo un verdadero sistema público de protección social, bajo el control de la clase trabajadora, los recursos nos pertenecen porque nosotros y nosotras los generamos. Rechazamos toda forma de privatización de los servicios públicos, ya sean externalizaciones o concertaciones, que sólo sirven para recortarlos, degradarlos, precarizar los puestos de trabajo y las condiciones laborales y crear mayores desigualdades, mercantilizando los derechos básicos y propiciando el beneficio de unos pocos. Es preciso aumentar ostensiblemente la inversión en empleo público en todos los sectores de la administración. Los recortes en sanidad y la privatización de las residencias de mayores están en el origen de muchas muertes durante la pandemia, de las que nadie se hace responsable.

Los sectores sanitario y educativo, dos de los más feminizados, se han mostrados como imprescindibles y esenciales para la sociedad sin que esto haya tenido repercusiones reales en las condiciones laborales de las trabajadoras que los desarrollan. Más allá de los aplausos en los balcones y el reconocimiento formal a su labor, ambos sectores tienen una infravaloración social que se traduce en menores salarios y mayor temporalidad que otros sectores de los servicios públicos que se encuentran masculinizados. Las trabajadoras queremos que se valore el impacto público y social de nuestro trabajo y que se traduzca en derechos laborales consolidados.

No vamos a permitir que se trafique con los derechos de nuestros/as hijos/as como se ha hecho durante la pandemia. Los niños y las niñas de la clase trabajadora no pueden verse en la situación de no poder estudiar por no tener medios tecnológicos a su alcance, recordándonos una vez más que la educación gratuita nunca estuvo garantizada. Los recursos educativos deben ser de la escuela pública, y deben garantizar el acceso de todos/as en condiciones de igualdad. Los recortes en la educación pública contribuyen a la desigualdad y a la segregación, propiciando el fortalecimiento del sector privado que ve en la educación una fuente de negocio y de selección social. Todo lo que no sea invertir en la educación pública es robarnos el futuro.

Otro sector que necesita indispensablemente nuestra defensa es el de los trabajadores y trabajadoras del Sector Primario: reconocer los derechos de los jornaleros y de todas y todos los trabajadores del Campo los almacenes y la mar, huyendo de modelos como el que representa la agricultura intensiva capitalista que asegura inmensos beneficios para unos pocos, pero cada vez ocupa menos manos y condena al medio rural a la ruina vaciando los pueblos de Andalucía y negándoles el necesario e irrenunciable futuro que aporta un desarrollo sostenible apuntalado sobre una explotación agro-ecológica y una que asegure la soberanía alimentaria partiendo de una explotación racional de los recursos agrícolas y marinos. Hay que acabar con la odiosa realidad de los subsidios para crear empleo sostenible y respetuoso con el Medioambiente para asegurar el futuro de nuestras hijas e hijos en el mundo rural.

El sistema económico se ha apoyado, como siempre lo hace, pero especialmente en momentos de crisis, sobre la base de un sistema de cuidados, desarrollado fundamentalmente por las mujeres. Se da por hecho que las mujeres debemos soportar el peso del cuidado de nuestros/as pequeños/as y de las personas mayores, recortando y privatizando todos los recursos públicos de cuidado (con consecuencias especialmente dramáticas, como el caso de las residencias) y traspasando directamente esa carga a las mujeres, como si el sostenimiento de la vida no fuese una responsabilidad social.

La postración y el papel asignado a Andalucía, como fuente y mina del extractivismo humano, material, económico y de recursos naturales a que nos somete el Capitalismo y las políticas neoliberales que aplican los gobiernos -ora socialdemócratas, ora liberales- a su servicio, condena a nuestros jóvenes al desempleo, cuando no a la interinidad del infraempleo o la emigración forzosa y al conjunto de andaluzas y andaluces a una subsistencia miserable sin un futuro de progreso social que nos permita vivir y trabajar en nuestra tierra.

Por supuesto nada de todo esto sería posible si no hubiese ido acompañado de una fuerte criminalización de la protesta, ayudándose para ello de una ley mordaza que todavía sigue sin ser derogada. Vendiendo en los medios de comunicación el miedo a las movilizaciones, acusándonos de irresponsables por organizar movilizaciones porque nos quieren en casa callados/as y desorganizados/as mientras nos lo quitan todo.

Por eso, es imprescindible una clase trabajadora fuerte, organizada y sin miedo. No les compramos el discurso de que todos estamos juntos en esto, mientras somos la mayoría quienes perdemos y unos pocos los que se benefician. Es urgente imponer mediante la movilización un programa de urgencia social que responda a las necesidades de los/as trabajadoras y de la juventud. Las políticas de los gobiernos actuales no van en ese sentido. Es urgente revertirlas. En el caso contrario seguirá creciendo la derecha y la extrema derecha que ya se atreve incluso con convocar manifestaciones el 1º de mayo. Que no nos engañen, la extrema derecha siempre ha defendido los intereses de los más ricos dividiendo a nuestra clase entre nativos y extranjeros.

Con pandemia o sin pandemia, la lucha de clases continúa y la clase trabajadora sólo podrá autoemanciparse enfrentándose a quienes hacen posible este sistema injusto y criminal.

Desde Andalucía vemos todavía más crecidas las diferencias y la brecha económica que se ahonda y profundiza con la llegada de la Crisis sanitaria.

Las clases privilegiadas aguantan el tirón del parón de la economía, con la riqueza acumulada por la apropiación de nuestro trabajo, como demuestran los enormes beneficios de las grandes empresas del IBEX-35, mientras el resto nos vemos abocados/as a depender de ayudas estatales en el mejor de los casos, o a la ya conocida cola de paro y cola del hambre en la inmensa mayoría -que en nuestra tierra adquiere proporciones dantescas y que nos condena a seguir estando en las últimas posiciones en cuanto a beneficios y desarrollo social-. Con los barrios obreros sumidos en una economía absolutamente precarizada, sin contratos ni derechos laborales, la imposibilidad de trabajar durante tanto tiempo nos ha condenado una vez más a la pobreza extrema.

Esta situación ha afectado en mayor medida al trabajo feminizado de cuidados, ya que una inmensa mayoría del mismo se realiza en precario, al margen de los derechos laborales que dan cobertura legal ante estas situaciones, lo que ha aumentado aún más las desigualdades económicas entre mujeres y hombres.

Frente a esto, todavía siguen sin derogarse las reformas laborales, mientras Los ERTES, que se han vendido como una medida en defensa de la clase trabajadora, han quedado a voluntad del empresario, siendo un recurso a su servicio para ahorrarse costes pagados con dinero público. Y por si fuera poco, muchos de estos ERTES por supuesto están convirtiéndose en ERES, agudizando la crisis que se nos viene encima si no le ponemos remedio con la única herramienta posible: nuestra lucha.

Es absolutamente inaplazable que se pongan en marcha las medidas necesarias destinadas a paliar y revertir esta situación, impidiendo que sea una vez más la clase trabajadora la que pague, como ya está haciendo, las consecuencias de una crisis económica. Crisis que es intrínseca al sistema capitalista y de la que no saldremos sin enfrentarnos a los intereses de los que acaparan la riqueza.

Ante esto, la paz social no puede ser la respuesta y el sindicalismo de concertación ha demostrado sobradamente su complicidad con el desmantelamiento del Estado social y la pauperización y pérdida de derechos de amplios sectores sociales. Es necesaria, por tanto, una fuerte contestación social de la clase trabajadora, tal como está sucediendo en la actualidad en empresas como Tubacex, en huelga desde hace más de dos meses o en Airbus, con el anunciado cierre de la planta de Puerto Real con el beneplácito de los gobiernos andaluz y central. La movilización por el 1º de Mayo debe servir también para apoyar de manera concreta estas luchas.

Aquellos trabajadores/as cuyos salarios han disminuido o desaparecido, deben quedar libres de pagar hipotecas, alquileres, impuestos, recibos de agua, gas y electricidad. No debemos nada a nadie, la economía nace y muere en la fuerza de nuestro trabajo. Que paguen los mismos que se han apropiado de él en vez aumentar la distancia social por enésima vez. Movilicémonos por un verdadero reparto de la riqueza.

Es necesario asegurar unos servicios sociales públicos y dignos para todos y todas, con capacidad de respuesta ante las situaciones de necesidad de todas las personas que viven en una comunidad. Sanidad, Educación, Vivienda, Suministros Básicos, etc. deben ser considerados como derechos intocables que aseguren una mínima equidad social hasta que la Clase Trabajadora conduzca a Andalucía a un sistema económico y político que nos permita disponer de Soberanía para poder ser «socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres». Huir de la beneficencia y las soluciones paternalistas, estableciendo un verdadero sistema público de protección social, bajo el control de la clase trabajadora, los recursos nos pertenecen porque nosotros y nosotras los generamos. Rechazamos toda forma de privatización de los servicios públicos, ya sean externalizaciones o concertaciones, que sólo sirven para recortarlos, degradarlos, precarizar los puestos de trabajo y las condiciones laborales y crear mayores desigualdades, mercantilizando los derechos básicos y propiciando el beneficio de unos pocos. Es preciso aumentar ostensiblemente la inversión en empleo público en todos los sectores de la administración. Los recortes en sanidad y la privatización de las residencias de mayores están en el origen de muchas muertes durante la pandemia, de las que nadie se hace responsable.

Los sectores sanitario y educativo, dos de los más feminizados, se han mostrados como imprescindibles y esenciales para la sociedad sin que esto haya tenido repercusiones reales en las condiciones laborales de las trabajadoras que los desarrollan. Más allá de los aplausos en los balcones y el reconocimiento formal a su labor, ambos sectores tienen una infravaloración social que se traduce en menores salarios y mayor temporalidad que otros sectores de los servicios públicos que se encuentran masculinizados. Las trabajadoras queremos que se valore el impacto público y social de nuestro trabajo y que se traduzca en derechos laborales consolidados.

No vamos a permitir que se trafique con los derechos de nuestros/as hijos/as como se ha hecho durante la pandemia. Los niños y las niñas de la clase trabajadora no pueden verse en la situación de no poder estudiar por no tener medios tecnológicos a su alcance, recordándonos una vez más que la educación gratuita nunca estuvo garantizada. Los recursos educativos deben ser de la escuela pública, y deben garantizar el acceso de todos/as en condiciones de igualdad. Los recortes en la educación pública contribuyen a la desigualdad y a la segregación, propiciando el fortalecimiento del sector privado que ve en la educación una fuente de negocio y de selección social. Todo lo que no sea invertir en la educación pública es robarnos el futuro.

Otro sector que necesita indispensablemente nuestra defensa es el de los trabajadores y trabajadoras del Sector Primario: reconocer los derechos de los jornaleros y de todas y todos los trabajadores del Campo los almacenes y la mar, huyendo de modelos como el que representa la agricultura intensiva capitalista que asegura inmensos beneficios para unos pocos, pero cada vez ocupa menos manos y condena al medio rural a la ruina vaciando los pueblos de Andalucía y negándoles el necesario e irrenunciable futuro que aporta un desarrollo sostenible apuntalado sobre una explotación agro-ecológica y una que asegure la soberanía alimentaria partiendo de una explotación racional de los recursos agrícolas y marinos. Hay que acabar con la odiosa realidad de los subsidios para crear empleo sostenible y respetuoso con el Medioambiente para asegurar el futuro de nuestras hijas e hijos en el mundo rural.

El sistema económico se ha apoyado, como siempre lo hace, pero especialmente en momentos de crisis, sobre la base de un sistema de cuidados, desarrollado fundamentalmente por las mujeres. Se da por hecho que las mujeres debemos soportar el peso del cuidado de nuestros/as pequeños/as y de las personas mayores, recortando y privatizando todos los recursos públicos de cuidado (con consecuencias especialmente dramáticas, como el caso de las residencias) y traspasando directamente esa carga a las mujeres, como si el sostenimiento de la vida no fuese una responsabilidad social.

La postración y el papel asignado a Andalucía, como fuente y mina del extractivismo humano, material, económico y de recursos naturales a que nos somete el Capitalismo y las políticas neoliberales que aplican los gobiernos -ora socialdemócratas, ora liberales- a su servicio, condena a nuestros jóvenes al desempleo, cuando no a la interinidad del infraempleo o la emigración forzosa y al conjunto de andaluzas y andaluces a una subsistencia miserable sin un futuro de progreso social que nos permita vivir y trabajar en nuestra tierra.

Por supuesto nada de todo esto sería posible si no hubiese ido acompañado de una fuerte criminalización de la protesta, ayudándose para ello de una ley mordaza que todavía sigue sin ser derogada. Vendiendo en los medios de comunicación el miedo a las movilizaciones, acusándonos de irresponsables por organizar movilizaciones porque nos quieren en casa callados/as y desorganizados/as mientras nos lo quitan todo.

Por eso, es imprescindible una clase trabajadora fuerte, organizada y sin miedo. No les compramos el discurso de que todos estamos juntos en esto, mientras somos la mayoría quienes perdemos y unos pocos los que se benefician. Es urgente imponer mediante la movilización un programa de urgencia social que responda a las necesidades de los/as trabajadoras y de la juventud. Las políticas de los gobiernos actuales no van en ese sentido. Es urgente revertirlas. En el caso contrario seguirá creciendo la derecha y la extrema derecha que ya se atreve incluso con convocar manifestaciones el 1º de mayo. Que no nos engañen, la extrema derecha siempre ha defendido los intereses de los más ricos dividiendo a nuestra clase entre nativos y extranjeros.

Con pandemia o sin pandemia, la lucha de clases continúa y la clase trabajadora sólo podrá autoemanciparse enfrentándose a quienes hacen posible este sistema injusto y criminal.

 

_manifiesto1ºMayoGranada_CGT_SAT_USTEA_Marchas_2021

ACTOS EN GRANADA PARA EL 1º DE MAYO 2020.

ACTOS EN GRANADA PARA EL 1º DE MAYO 2020.

Copia de Cartel 1 de Mayo 2020 , Versión 4(2)(1)

 

 

Bajo el lema será NO PAGAMOS MÁS CRISIS y el hastag #nopagamosmascrisis los sindicatos CGT, SAT y USTEA invitamos a la Clase Obrera Granadina a manifestar su rechazo a los planes que tienen diseñado el Capital y sus políticas neoliberales que se nos imponen y que el gobierno de Sánchez e Iglesias ni cuestiona ni está dispuesto a combatir.

El 1 de mayo se realizarán las siguientes acciones:

A las 11:30h una acción reivindicativa en ventanas, balcones terrazas. Será una pitada/cacerolada con música a todo volumen. El tema propuesto es El Valls del Obrero, de SKA-P. Aquí os dejamos un enlace:
https://youtu.be/CxNXwlsp0c8

A las 17’00  horas En Granada, USTEA, SAT y CGT hemos acordado el cartel y manifiesto que están encima de este mensaje y, además, una charla-coloquio  de los 3 convocantes (USTEA, SAT, CGT), junto a USE y Unión Kellys. Esta charla se emite a partir de las 17’00 horas por las plataformas digitales de los sindicatos.

EN GRANADA, EN ANDALUCÍA, LO PRIMERO ES
PROTEGER A LOS TRABAJADORES/AS Y A LOS MÁS
DESFAVORECIDOS
Otro año más con motivo del 1o de Mayo, los sindicatos de clase combativos
CGT, SAT y USTEA aunamos nuestras fuerzas en defensa de los derechos de los
trabajadores y trabajadoras.
La pandemia que nos asola ha empeorado sustancialmente la situación de una
clase trabajadora especialmente maltratada en sus derechos laborales y
económicos desde la anterior crisis. Según datos del Ministerio de Trabajo, desde
el comienzo de la actual crisis hasta primeros de abril se habían registrado
medio millón de nuevos desempleados, alcanzándose un total de 3 ́73 millones.
Además, el número de ERTES era en esas fechas de 250.000 (88.650 de los
mismos en Andalucía) y 620.000 personas cobraban ya prestaciones provocadas
por estos ERTES. Actualmente, según diversos medios, más de dos millones de
trabajadores y trabajadoras se han visto afectados por ERTES. Dado el horizonte
que la política sanitaria dibuja para el menos este año, es posible que muchos de
estos ERTES se acaben transformando en ERES y que el empeoramiento de la
situación económica y laboral se mantenga. En suma, la situación actual de la
clase trabajadora es no sólo de una gran inseguridad laboral, tanto por falta de
medidas básicas de seguridad y prevención en sus trabajos como por la
precariedad y pérdida de puestos de trabajo, sino de auténtica necesidad.
Efectivamente, son muchos ya los hogares donde no alcanza para comer, pagar
la luz, el agua, el alquiler…La situación es, realmente, desesperada.
No sólo los derechos laborales y económicos se están viendo afectados. El
Estado de alarma ha propiciado la conculcación de derechos civiles y sociales,
afectando entre otros a la circulación, reunión y manifestación de personas. Esto
ha propiciado una deriva autoritaria que, amparada en un paternalismo
proteccionista de la vida y de la seguridad, está siendo asumida silenciosamente
por la población. Las decisiones se están tomando en reducidos centros de
poder, dado que las actividades básicas de parlamentos y demás órganos de
representación política y sindical están bajo mínimos, sin apenas posibilidad de
réplica. Baste el ejemplo de la Sanidad y la Educación, donde las decisiones se
están imponiendo completamente al margen de las necesidades y demandas de
los y las trabajadoras.
La política neoliberal de recortes en los servicios públicos ha quedado
completamente al desnudo ante esta pandemia. No sólo se trataba de una
ideología de clase e inhumana, sino contraria a la vida. Las situaciones que se
están aún viviendo en Residencias de mayores y hospitales donde, debido a la
falta de recursos materiales y humanos provocados por esos recortes, se ha
tenido que decidir en determinados casos a quién se salvaba y a quién se dejaba
morir, han mostrado el rostro más fúnebre y voraz del capitalismo salvaje, ajeno
a los intereses comunes y a las necesidades vitales.
1Por todo esto, nos encontramos ante una pugna entre quienes quieren seguir
ganando explotando a los demás, los poderosos y ricos de siempre, frente a las
clases populares, que estamos sufriendo la crisis sanitaria, la social, la laboral y
la económica. Frente al fracaso del capitalismo y ante los riesgos y sufrimientos
para nuestras gentes, es momento de armarnos con organización, calle y lucha,
bajo principios elementales de defensa de la vida, que hoy parecen
revolucionarios

Manifiesto 1º de Mayo 2020 Granada

Ya sabéis, id cargando las pilas y todos y todas preparados para salir a la calle en cuanto podamos para reivindicar nuestros derechos.

IMG-20200426-WA0032

Cartel 1 de Mayo 2020 , Versión 4(2)

1º de Mayo 2020
EN GRANADA, EN ANDALUCÍA, LO PRIMERO ES PROTEGER A LOS TRABAJADORES/AS Y A LOS MÁS DESFAVORECIDOS

Otro año más con motivo del 1º de Mayo, los sindicatos de clase combativos CGT, SAT y USTEA aunamos nuestras fuerzas en defensa de los derechos de los trabajadores y trabajadoras.
La pandemia que nos asola ha empeorado sustancialmente la situación de una clase trabajadora especialmente maltratada en sus derechos laborales y económicos desde la anterior crisis. Según datos del Ministerio de Trabajo, desde el comienzo de la actual crisis hasta primeros de abril se habían registrado medio millón de nuevos desempleados, alcanzándose un total de 3´73 millones. Además, el número de ERTES era en esas fechas de 250.000 (88.650 de los mismos en Andalucía) y 620.000 personas cobraban ya prestaciones provocadas por estos ERTES. Actualmente, según diversos medios, más de dos millones de trabajadores y trabajadoras se han visto afectados por ERTES. Dado el horizonte que la política sanitaria dibuja para el menos este año, es posible que muchos de estos ERTES se acaben transformando en ERES y que el empeoramiento de la situación económica y laboral se mantenga. En suma, la situación actual de la clase trabajadora es no sólo de una gran inseguridad laboral, tanto por falta de medidas básicas de seguridad y prevención en sus trabajos como por la precariedad y pérdida de puestos de trabajo, sino de auténtica necesidad. Efectivamente, son muchos ya los hogares donde no alcanza para comer, pagar la luz, el agua, el alquiler…La situación es, realmente, desesperada.
No sólo los derechos laborales y económicos se están viendo afectados. El Estado de alarma ha propiciado la conculcación de derechos civiles y sociales, afectando entre otros a la circulación, reunión y manifestación de personas. Esto ha propiciado una deriva autoritaria que, amparada en un paternalismo proteccionista de la vida y de la seguridad, está siendo asumida silenciosamente por la población. Las decisiones se están tomando en reducidos centros de poder, dado que las actividades básicas de parlamentos y demás órganos de representación política y sindical están bajo mínimos, sin apenas posibilidad de réplica. Baste el ejemplo de la Sanidad y la Educación, donde las decisiones se están imponiendo completamente al margen de las necesidades y demandas de los y las trabajadoras.
La política neoliberal de recortes en los servicios públicos ha quedado completamente al desnudo ante esta pandemia. No sólo se trataba de una ideología de clase e inhumana, sino contraria a la vida. Las situaciones que se están aún viviendo en Residencias de mayores y hospitales donde, debido a la falta de recursos materiales y humanos provocados por esos recortes, se ha tenido que decidir en determinados casos a quién se salvaba y a quién se dejaba morir, han mostrado el rostro más fúnebre y voraz del capitalismo salvaje, ajeno a los intereses comunes y a las necesidades vitales.
Por todo esto, nos encontramos ante una pugna entre quienes quieren seguir ganando explotando a los demás, los poderosos y ricos de siempre, frente a las clases populares, que estamos sufriendo la crisis sanitaria, la social, la laboral y la económica. Frente al fracaso del capitalismo y ante los riesgos y sufrimientos para nuestras gentes, es momento de armarnos con organización, calle y lucha, bajo principios elementales de defensa de la vida, que hoy parecen revolucionarios

1. SERVICIOS MÍNIMOS.
Andalucía tiene que declararse en servicios mínimos mientras dure el confinamiento. Es indispensable paralizar todos los servicios no esenciales para garantizar la salud laboral de las y los trabajadores y parar la extensión de la epidemia, Hay que garantizar los servicios mínimos: la sanidad, alimentación, producción agrícola y venta directa, limpieza, cuidados en general y el cuidado de las personas mayores en particular, servicios sociales, energía agua, transporte público, implantación del teletrabajo en todos los ámbitos posibles y paralización de toda la actividad económica restante.
Las y los trabajadores que sigan trabajando en servicios mínimos deben tener garantizadas todas las medidas de seguridad necesarias. Reconocer el derecho al desempleo a las y los trabajadores pertenecientes a grupos de riesgo, pagándoles el 100% de sus salarios.

2. GARANTIZAR EL 100% DE LOS SALARIOS.
Licencia general que garantice al 100% los salarios de todas las personas trabajadoras que no se encuentren en servicios mínimos y tampoco puedan desarrollar el teletrabajo (sean asalariadas trabajadoras del hogar, riders o autónomos). Dicha licencia no puede depender de la buena voluntad de cada empresa, esto supondría dejar sin cobertura a los sectores más precarios. Se trata de una medida general que tiene que adoptar la administración y financiar la patronal por vía directa o vía fiscal. Esta crisis que la pague el Capital.

3. PREVENCIÓN EN LOS CENTROS DE TRABAJO.
El Servicio Andaluz de Empleo y la Inspección de Trabajo deben publicar y hacer que se garantice el cumplimiento de la lista concreta de medidas de prevención por parte de todas las empresas. Ante el incumplimiento de las medidas de prevención más fundamentales, los sindicatos firmantes impulsaremos la autoprotección entre las y los trabajadores. utilizando todos los medios jurídicos y sindicales a nuestro alcance para paralizar la actividad de la empresa incluida la herramienta de la huelga.
4. ERTES y BAJAS RETRIBUIDAS AL 100%
En caso de que una empresa aplique un ERTE deberá garantizar el 100% del salario a todas y todos los trabajadores, tanto los de la empresa matriz como las subcontratas.
A los jornaleros/as, trabajadores/as agrícolas, empleadas de hogar hay que garantizarles el 100 % de su salario.
A las personas trabajadoras autónomas que han suspendido su actividad también se les debe garantizar un ingreso económico suficiente y reconocer el derecho al desempleo.

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Cartel nacional del SAT

5. LOS DERECHOS LABORALES NO SE TOCAN.
No permitiremos ningún ataque contra los derechos laborales que se aplique con la excusa de la pandemia. Hay que prohibir legalmente los EREs y los despidos tanto individuales como colectivos y no limitarse, tal y como ha hecho el gobierno PSOE-UP, a encarecer el despido improcedente, y blindar las pensiones. Toda ayuda pública debe contener requisitos que obliguen al mantenimiento del empleo. Es necesario hacer frente a la imposición de modificaciones de horario o ampliaciones de jornada, de vacaciones y reducciones de jornada y a todos los casos de fraude

6. REFORZAR EL SISTEMA PÚBLICO Y CUIDAR LA SALUD PERSONAL Y SOCIAL DE TODA LA CIUDADANÍA.
Los servicios públicos de calidad, universales y gratuitos, lo común como base para salvarnos. Socializar todos los recursos de la sanidad privada y ponerlos sin ninguna contraprestación económica a disposición del sistema público de salud Acabar con las externalizaciones y los conciertos en los ámbitos sanitarios, educativos y de servicios sociales, recuperando la riqueza de lo común y poniéndola al servicio de todas. Incrementar la atención sanitaria hacia los grupos de riesgo (personas enfermas crónicas con disfunciones respiratorias mayores, pensionistas) y dotar a todo el personal que trabaja en sanidad de las medidas de seguridad necesarias. Exigimos las mismas medidas para los centros de mayores . Hacer una apuesta estratégica de futuro en defensa del sistema público de salud, educación y servicios sociales acabando con los contratos de corta duración, aumentando y estabilizando las plantillas. No a la censura informativa impuesta por la Consejería a los y las trabajadoras de la sanidad. Estabilidad del profesorado interino en educación y aumento de plantillas y unidades en la educación pública. No al pago de la deuda y anulación de la reforma del artículo 135 que prioriza el pago de la deuda sobre el gasto social.

7. MESA Y REDES DE CUIDADOS.

En la línea de la propuesta realizada por sindicatos y resto de movimientos sociales que promueven “Un plan de Choque Social”, crear una mesa de Coordinación de Cuidados en cada territorio de Andalucía, que contará con la participación social y sindical. Proteger e impulsar institucionalmente las redes de cuidados que se están organizando pueblo a pueblo y barrio a barrio. Reforzar los servicios públicos dedicados a garantizar los trabajados de cuidados. Licencias retribuidas al 100%. a la atención y el cuidado de las personas. Realización de una planificación específica dirigida a mayores y pensionistas

8. PROTEGER A LOS Y LAS TRABAJADORES DEL CAMPO Y AL COLECTIVO DE TRABAJADORES MÁS DESFAVORECIDOS.
Eliminación definitiva del requisito de las peonadas. Durante esta crisis eximir del pago de cotizaciones (sello agrícola) a las y los jornaleros y trabajadores del sector primario que lo precisen. Elaborar una manera y porcentaje de cotización justo para estos trabajadores que no les penalice ante el resto. Asegurar el pago del salario, del desempleo, o del subsidio agrario a todas y todos.
Para todas aquellas personas que estén obligadas a trabajar en la economía sumergida, que no tengan acceso al desempleo o, en general no cuenten con ningún otro ingreso debe arbitrarse un salario social. De alargarse la situación, revisar el sistema de protección para garantizar a toda la Ciudadanía una renta básica digna, en los parámetros de la ILP impulsada por la Carta Social.

9. PROTEGER A LAS PERSONAS EN SITUACIÓN DE VULNERABILIDAD.
Que las personas en situación de vulnerabilidad queden libres de pagar hipotecas, alquileres, impuestos, recibos de agua, gas y electricidad, mientras esté en vigor el estado de excepción.
Asegurar unos servicios sociales públicos y dignos para toda la ciudadanía, con capacidad de respuesta ante las situaciones de necesidad de todas las personas que viven en una comunidad. Huir de la beneficencia y las soluciones paternalistas, estableciendo un verdadero sistema público de protección social ante una población desfavorecida cada vez más amplia.
Las desigualdades sociales que vivíamos antes, ahora se han agudizado y tocan a mucha más, tienen que ser la prueba que no podemos seguir igual, nunca más. Que no podemos conformarnos con que haya una parte de la sociedad que quede descartada habiendo recursos para que todo el mundo pueda vivir dignamente.
Garantizar espacios de protección a las mujeres que hayan sufrido o sufren violencia machista. Garantizar los papeles a las personas en situación irregular regularización extraordinaria, todos los derechos para todas las personas. Puesta a disposición de la mayoría de la población de las viviendas vacías de las entidades financieras.
Se impone buscar una salida de emergencia en materias tales como alimentación, vivienda y suministros básicos a los millones de personas que viven en la exclusión.

10. CONSTRUCCIÓN DE UN FUTURO FEMINISTA Y PARA LA VIDA
Iniciar la era del feminismo como forma de entender el sistema en el que podremos sobrevivir, donde los cuidados y su valor estén en el centro de todo, lo que conllevará el cuidado de las personas y su priorización sobre los beneficios, la economía de los cuidados y el trabajo que da vida y no la resta, el cuidado del planeta y la lucha contra el cambio climático.
11. DISEÑAR EL FUTURO DE ANDALUCÍA DESDE SU SOBERANÍA.
Andalucía no puede seguir siendo un territorio discriminado dentro del Estado Español. Hay que potenciar nuestra capacidad como nacionalidad histórica para que como pueblo trabajador andaluz podamos arbitrar nuestras propias medidas basadas en una economía realmente social, respetuosa con el medio ambiente y el territorio, diseñando planes de empleo específicos para nuestra tierra que sustituyan de una vez por todas la política del subsidio. En Andalucía no queremos limosnas ni subsidios, queremos trabajo digno dentro de una política de desarrollo sostenible que no se base exclusivamente en la economía extractivista, el turismo sin control y la absurda lógica capitalista que nos condena a la dependencia permanente, el paro y la miseria. Para ello, la soberanía tiene que recaer en los y las que producimos las riquezas.

12. LOS Y LAS TRABAJADORAS NO QUEREMOS PAGAR MÁS CRISIS.
Los y las trabajadoras seguimos asumiendo las consecuencias de la terrible crisis de 2008. Durante estos últimos 10 años los ricos se han hecho más ricos. La crisis del sistema capitalista no ha golpeado a todos/as por igual. En esta ocasión, debemos conseguir que las grandes fortunas paguen el precio de esta crisis. En este sentido, podemos decir que las medidas llevadas a cabo por el gobierno central no van en esa dirección. La falsa prohibición de los despidos, la reanudación de la actividad económica después de sólo 8 días de parón de los sectores no esenciales o el pago por parte del Estado del 70% de los salarios de los y las trabajadoras en situación de ERTEs son una buena muestra de ello. De esa forma este gobierno acaba cediendo ante los intereses de los de arriba.

13. HAY QUE PREPARAR YA LA MOVILIZACIONES DEL POST CONFINAMIENTO.
La única forma de impedir los despidos, de hacer valer la seguridad de los y las trabajadoras por encima de los beneficios particulares de unos pocos o de imponer que las empresas asuman los salarios de los y las trabajadoras que se encuentren en un ERTEs mediante un desembolso proveniente de sus beneficios o mediante un fondo constituido por los miles de millones de beneficios anuales de las empresas del IBEX 35 es mediante la movilización sostenida de nuestra clase.
En ese sentido es urgente desde ya preparar en cada centro de trabajo, de estudio y en cada barrio respuestas que nos permitan responder a los ataques de los de arriba. Como sindicatos tenemos la obligación de tratar de hacer converger y de reagrupar a todos esos sectores con el objetivo de conseguir imponer un programa de urgencia social que haga que esta vez los y las trabajadoras no paguemos las consecuencias de esta crisis.

¡CONTRA LAS DESIGUALDADES SOCIALES!
¡NUESTRA VIDA VALE MÁS QUE SUS BENEFICIOS!
¡ VIVA EL PRIMERO DE MAYO!
SECUNDA Y PARTICIPA EN NUESTRA CAMPAÑA #NOPAGAMOSMÁSCRISIS

oznor
Manifestación del 1 de Mayo de 2019.