La Reforma Laboral del 2012 no se derogarĂĄ.

Por Paco Cabello.
Secretario de acciĂłn sindical del SAT de Granada

La derogaciĂłn de la reforma laboral parecĂa un espejismo hasta hace poco, pero ya es una realidad que el Gobierno de España, liderado por Pedro SĂĄnchez en coaliciĂłn con Unidas Podemos, espera que se «modernice» a finales este año. El anuncio se ha producido este martes, 2 de noviembre de 2021, tras una reuniĂłn con dos de sus altos cargos, Yolanda DĂaz, ministra de Trabajo y Asuntos Sociales, y Nadia Calviño, ministra de Asuntos EconĂłmicos y TransformaciĂłn Digital, AsĂ que â y como muchos temĂamos- la Reforma Laboral del 2021 âla âreforma de Rajoyâ- finalmente ni se derogarĂĄ ni tan siquiera lo serĂĄ la mayorĂa de su articulado o, cuanto menos, una parte sustancial del mismo que contiene los dictados mĂĄs lesivos para los intereses de la Clase Obrera.
La reforma laboral del año 2012, la Ășltima de una larga serie de reformas acaecidas durante estos cuarenta años de sistema formalmente democrĂĄtico y que han ido inclinando la balanza de las relaciones laborales – una balanza que siempre estuvo trucada, pero que mantenĂa al menos una apariencia de equilibrio- progresivamente hacia el lado empresarial , fue la peor de todas las adoptadas, mĂĄxime cuando fue aplicada en medio de una profundĂsima crisis y econĂłmica y laboral que llevĂł el miedo y la desesperaciĂłn a millones de trabajadores y trabajadoras. Pero no olvidemos que antes, en el año 2010, se produjo otra reforma de gran calado que señalĂł el camino a seguir por los timoneles de las reformas econĂłmicas y que no es otro que el del camino del Neo Liberalismo y sus polĂticas complementarias dictadas por la UniĂłn Europea.
La reforma de Zapatero.
La Reforma de la legislaciĂłn laboral de 2010 estuvo constituida por el Real Decreto-ley 10/2010, de 16 de junio, de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral y por la Ley 35/2010, de 17 de septiembre, de medidas urgentes para la reforma del mercado de trabajo.
Esta reforma, bĂĄsicamente abaratĂł y facilitĂł el despido mediante la aplicaciĂłn de la procedencia de los despidos por pĂ©rdidas de la empresa, contribuyĂł a la desregulaciĂłn de las relaciones laborales abriendo la mano a la negociaciĂłn de convenios de empresa frente a los sectoriales y de ramo y otorgĂł nuevas prerrogativas a los empresarios en materia de modificaciĂłn sustancial de las condiciones de trabajo. Pero, ademĂĄs de las medidas concretas aplicadas durante el segundo mandato de RodrĂguez Zapatero, la reforma de la ConstituciĂłn Española (CE), que el PSOE acordara con el PP, vino a marcar la deriva hacia el desastre de las polĂticas sociales y laborales al establecer que «el volumen de deuda pĂșblica del conjunto de las Administraciones PĂșblicas en relaciĂłn al producto interior bruto del Estado no podrĂĄ superar el valor de referencia establecido en el Tratado de Funcionamiento de la UniĂłn Europea».

La reforma de Rajoy.
La reforma laboral de 2012 ( RD-Ley 3/2012 o âcontrareforma laboralâ) tuvo un contexto diferente en gran parte a las anteriores. La crisis econĂłmica que afectĂł al Estado español y a otros paĂses (sobre todo en EEUU, Europa y JapĂłn) provocĂł un brutal aumento del desempleo que nos llevĂł a la cifra de 5 millones de desempleados). AsĂ, una nueva crisis del sistema econĂłmico imperante trajo consigo la aplicaciĂłn de medidas neo liberales favorables a los bancos y empresarios para salir de la misma y que no es otra que generando mĂĄs beneficio. Un beneficio a costa evidentemente de los que generamos la riqueza: los trabajadores y trabajadoras. Todas las medidas adoptadas fueron en este sentido, el de extraer mĂĄs beneficio bajando los costes relacionados directamente con el trabajador o la trabajadora y de regar con multimillonarias dĂĄdivas y subvenciones a bancos y empresas detrayendo esos recursos de los gastos que debieran asegurar la protecciĂłn social para los mĂĄs desfavorecidos.
Un aspecto fundamental entre las medidas de esta âReforma Rajoyâ –silenciado hoy por los agentes sociales– es la prĂĄctica eliminaciĂłn de los salarios de tramitaciĂłn en materia de despidos y a los que despuĂ©s de la reforma laboral del año 2012, sĂłlo se puede acceder en caso de reincorporaciĂłn al trabajo despuĂ©s de un despido, ya sea por un despido declarado improcedente o declarado nulo. Medida de un inmenso calado que supera en sus efectos nocivos a la tan cacareada de la reducciĂłn de 45 a 33 dĂas (en otros casos a 20 y en otros a 12) de indemnizaciĂłn por despido por año trabajado.
Concluiremos para este sucinto resumen de las reformas laborales del 2010 y 2012, que la profunda crisis que atravesĂł el capitalismo y de la que ahora sufrimos una nueva secuela, llevĂł en los inicios de la pasada dĂ©cada al planteamiento desde sectores incluso conservadores, de una pretendida necesidad de reformarlo. Esto, muy lejos de buscar la soluciĂłn de problema alguno, suponĂa en la prĂĄctica intensificar la idea de que las causas de la crisis eran errores en el desarrollo del sistema pero no un fallo orgĂĄnico o estructural del mismo. De aquĂ que no se produjese reforma alguna del capitalismo, sino la contrarreforma de los derechos sociales. Las instituciones de la UniĂłn Europea, el FMI y el Banco Mundial han seguido aplicando su diktat en las polĂticas a desarrollar, siendo simplistas y discriminatorias en el ĂĄmbito de las relaciones laborales: rebajar los costes del trabajo. IdĂ©nticas medidas se solicitan para todos los estados, teniendo mayor o menor intensidad segĂșn la gravedad de la crisis y la realidad de su movimiento sindical.

Los pactos sociales y el paripé de los agentes sociales.
Una de las manifestaciones esenciales del Estado de Derecho en los paĂses de la UniĂłn Europea es la institucionalizaciĂłn del diĂĄlogo social entre Gobiernos, Administraciones pĂșblicas y sindicatos y organizaciones empresariales. La ConstituciĂłn española les reserva un papel muy relevante en su tĂtulo preliminar, concretamente en el artĂculo 7, lo que da una idea clara de la importancia que les otorga.
La concertaciĂłn social â nos dicen – , es un instrumento de estabilidad y participaciĂłn en la configuraciĂłn del ordenamiento jurĂdico laboral, el cual ha pasado por distintas etapas, teniendo en el ĂĄmbito del Estado Español resultados siempre nefastos para los derechos de trabajadores y trabajadoras y que en estos años ha adolecido de una insultante falta consideraciĂłn social.
Pero ÂżcuĂĄl ha sido el papel y cuĂĄles son los sindicatos que han venido a formar parte del diĂĄlogo social? BĂĄsicamente, desde los Pactos de la Moncloa firmados a mediados de 1977, han sido CCOO y UGT. Ambos sindicatos se aprestaron a obtener una posiciĂłn de privilegio en el mundo de las relaciones laborales y dicho lugar se lo hicieron a costa de negar la participaciĂłn de los trabajadores en sus propios asuntos. AsĂ, del mismo modo en que el PCE y el PSOE aceptaron la nueva legalidad democrĂĄtica impuesta por los sucesores y liquidadores del Franquismo mĂĄs allĂĄ de lo aceptable para supuestas organizaciones de la izquierda polĂtica, CCOO y UGT â entonces correas de transmisiĂłn sindical de aquellos partidos â se apresuraron a obtener una legitimidad refrendada por el Gobierno y la patronal a base de desmovilizar a la Clase Trabajadora y a desprender al movimiento sindical de sus herramientas tradicionales de lucha. A partir de los Pactos de la Moncloa vendrĂĄn diversos pactos sociales jalonados de reformas laborales como el AI (acuerdo interconfederal), AMI (acuerdo marco interconfederal) ANE (acuerdo nacional de empleo), AES (acuerdo econĂłmico y social), etc. En todos estos pactos los sindicatos firmantes rebajaban las condiciones y garantĂas laborales de trabajadores y trabajadoras a cambio de asegurarse su papel de interlocutores vĂĄlidos y de su propia hegemonĂa y sostenimiento econĂłmico que les mantuviera como sindicatos mĂĄs representativos (sic).
A resultas de todo este proceso de burocratizaciĂłn e institucionalizaciĂłn por el que CCOO y UGT han dejado de ser – por mucho que se empeñen ellos â sindicatos de clase para convertirse en un engranaje mĂĄs del Estado y de sus polĂticas neo liberales, consiguieron que los trabajadores y las trabajadoras hayan visto cĂłmo el sindicalismo de los sindicatos llamados mayoritarios ha ido permitiendo que en muchas empresas e instituciones pĂșblicas el sindicalismo como tal vaya unido a las palabras âcorrupciĂłnâ, âentreguismoâ y âtraiciĂłnâ. Ciertamente no toda la base social del sindicalismo ha respondido a este esquema, pero sĂ es cierto que la gran burocracia sindical creada por CCOO y UGT no sĂłlo es criticada por la derecha y sus medios de comunicaciĂłn, tambiĂ©n por un amplio nĂșmero de trabajadores y trabajadoras que dicen âpasar del sindicalismoâ tomando una parte por el todo. Y es por eso, que desde organizaciones como el Sindicato Andaluz de Trabajadores y Trabajadoras (SAT) junto al resto de sindicatos alternativos, realmente de clase y que no hemos aceptado uncirnos al yugo del carro estado neo liberal y de su concertaciĂłn social, debemos revitalizar el sindicalismo como una prĂĄctica liberadora de los trabajadores y las trabajadoras.
La prĂĄctica de los sindicatos burocratizados se aleja mucho de lo que necesitamos ahora los trabajadores y las trabajadoras. Y no es necesario recurrir a inventos de un nuevo sindicalismo, sino mĂĄs bien traer de nuevo los principios y valores del sindicalismo de donde nunca debieron salir: las empresas, los tajos y a cualquier sector econĂłmico y del mundo del trabajo. Es imprescindible, pues, relanzar y vivificar un sindicalismo donde la participaciĂłn y la democracia directa a travĂ©s de la asamblea de trabajadores y de trabajadoras sea el eje y el principio vertebrador e irrenunciable de esta forma de entender y hacer sindicalismo, junto con la autonomĂa, la independencia mĂĄs absoluta respecto de las instituciones, partidos polĂticos y patronales y la reivindicaciĂłn soberanista andaluza en el caso concreto del SAT.

¿ Por qué no se van a derogar las reformas laborales?
Ese evidente giro sindical de CCOO y UGT, aunque realmente es resituarse En su posiciĂłn anterior a la convocatoria de la huelga general del 29-S, se profuniza con la firma del II Acuerdo para el Empleo y la NegociaciĂłn Colectiva. Lo grave no es tanto lo que se firma, que no es vinculante para quien no lo suscribe, cuanto la adopciĂłn como propio del discurso patronal: âLa flexibilidad interna mantiene el empleo y evita despidosâ
Que nadie dude ni por un solo instante que las reforma laborales del 2010 y 2012 no van a ser derogadas.
ComenzĂĄbamos el artĂculo con la referencia al del Gobierno sobre la derogaciĂłn de la âreforma de Rajoyâ. Pocas horas bastĂł para que, desde el gobierno, se saliera al paso afirmando que tal acuerdo no iba a aplicarse nunca como ya venĂa siendo dicho desde meses atrĂĄs por el propio Gobierno y por su ministra de Trabajo, Yolanda DĂaz, asĂ como por la vicepresidenta de Asuntos EconĂłmicos, Nadia Calviño.
El Gobierno no estĂĄ por otras polĂticas que no sean las que ordene y acepte el âhermano mayor de Bruselasâ y con ello coinciden todos sus ministros – incluidos los cinco de UP -, como tampoco lo estĂĄn la patronal, las Administraciones AutonĂłmicas â mayoritariamente gobernadas por PP y PSOE, ni los sindicatos CCOO y UGT , que pasaron, entre las reformas de Zapatero y Rajoy, de la convocatoria de una huelga general – la del 29-S del 2010 – y de las crĂticas al proyecto de modificaciĂłn del sistema de pensiones a aceptar este Ășltimo, realizar una crĂtica tibia a la modificaciĂłn de la negociaciĂłn colectiva y asumir hasta los argumentos patronales sobre la desregulaciĂłn laboral como elemento que evita despidos. Por tanto, si los agentes sociales coinciden al 100 % en mantener la polĂtica econĂłmica dictada desde la UniĂłn Europea y sus recetas neo liberales Âż cĂłmo van a derogar una reforma laboral que constituye una de las piedras angulares de las polĂticas econĂłmicas del Estado Español actual?
Que la reforma laboral de Rajoy sea retocada y maquillada no es sinĂłnimo de derogaciĂłn, muy al contrario significa la perpetuaciĂłn de la polĂtica de aumentar benĂ©ficos a costa de los derechos y salarios de los trabajadores y las trabajadoras. En el II Acuerdo Sobre NegociaciĂłn Colectiva suscrito por CCOO y UGT en enero del 2012 â previo a la reforma Rajoy y al que han seguido el III y IV en años posteriores- los Pin y Pon del sindicalismo reconocen la adopciĂłn como propio del discurso patronal: «La flexibilidad interna mantiene el empleo y evita despidosâ (pĂĄg. 4, tercer pĂĄrrafo, del II Acuerdo)». En este acuerdo y los posteriores firmados junto al resto de agentes sociales todo el texto y el articulado manifiesta una permanente apuesta por trasladar los convenios colectivos y la negociaciĂłn al ĂĄmbito de la empresa, reconocer que si las modificaciones son negociadas siempre son positivas y aceptar rebajas salariales. ÂżQuĂ© nos puede llevar a pensar que esto va a ser cambiado?
Dentro de la vertiginosa sucesiĂłn de legislaciĂłn, medidas, contramedidas y publicaciones en el BoletĂn Oficial del Estado, quizĂĄ pronto, veremos hasta dĂłnde estĂĄn dispuestos a ceder Gobierno, patronal y Sindicatos ante el sufrimiento y la previsible protesta social que se avecina para el final del 2021 y años venideros. En cualquier caso, lo que no veremos serĂĄ la derogaciĂłn de las reformas laborales de Rajoy y Zapatero como resultado de un acuerdo entre los elementos que constituyen el pilar social del Estado Español al dĂa de hoy.
AsĂ que ya sabemos⊠Si no queremos pagar mĂĄs crisis y ser las vĂctimas del injusto sistema que padecemos, que nos empobrece, aliena y destruye como clase social, pongĂĄmonos manos a la obra.

Claves para entender la prĂłxima reforma laboral de 2021
Â
A contrarreloj. AsĂ es como trabajan desde el Gobierno de Pedro SĂĄnchez para tener todos los acuerdos listos sobre la reforma laboral en las prĂłximas semanas y rubricarlos en noviembre. Y es que la mesa de diĂĄlogo entre Yolanda DĂaz, de Unidas Podemos, y Nadia Calviño, del PSOE, se ha hecho esperar tras meses de tensiĂłn y duros enfrentamientos.
Aunque parece que al fin ambas ministras se han puesto de acuerdo, aunque todavĂa deben poner en comĂșn sus diferentes puntos de vista con respecto a la derogaciĂłn de la reforma laboral, ahora conocida como âmodernizaciĂłn de la reforma laboralâ, un nuevo tĂ©rmino acuñado por el presidente del Gobierno durante la cumbre de lĂderes del G-20 celebrada la a finales del mes de octubre en Roma.
El porquĂ© de la â no derogaciĂłn.
Cabe recordar que la Ășltima reforma fue impulsada por el Partido Popular hace ya casi 10 años, concretamente en 2012 y con Mariano Rajoy al frente. Si bien lo cierto es que parece que las circunstancias que rodean al mĂĄs que cambiante mercado de trabajo han variado de forma drĂĄstica.
Hay que tener en cuenta que la tendencia en los sectores industriales ha sufrido importantes cambios y, cómo no, también en lo que se refiere a contratación de personal. Ademås, las empresas estån ahora sumergidas en plenos procesos tecnológicos y de digitalización, mucho mås avanzados que los de hace una década.
Es mĂĄs, las multinacionales mĂĄs conocidas en nuestro paĂs, como es el caso del gigante del comercio electrĂłnico Amazon, ya se sirven de algoritmo. Si todo esto fuera poco, tampoco hay que olvidar el devastador paso de la crisis sanitaria a causa del coronavirus, que dejĂł como consecuencia los ya mĂĄs que conocidos por todos como EREs y ERTEs para miles de empleados desde que comenzara en marzo de 2020 y en activos todavĂa hoy.

La postura de Nadia Calviño ante la «modernización» de la reforma laboral
La postura de Nadia Calviño, al frente del Ministerio de EconomĂa, busca un entendimiento con la CEOE a la que invita a que se sume a un eventual acuerdo social y se centra en los siguientes puntos:
-
Mayor simplificaciĂłn de los contratos exigentes.
-
ReducciĂłn en la temporalidad de los empleados.
-
Acabar con la masificaciĂłn de los contratos temporales o de duraciĂłn establecida.Â
-
Mejorar la regularizaciĂłn de la subcontrataciĂłn.
-
Reequilibrio de las partes en la negociaciĂłn colectiva para aplicar el convenio sectorial frente al convenio colectivo de cada empresa.
-
Establecer un mecanismo permanente de flexibilidad interna de las empresas y de estabilizaciĂłn del empleo, con el objetivo de acabar con los ERTEs y EREs.

Lo que busca conseguir Yolanda DĂaz con la nueva reforma laboral
La ministra de Trabajo y EconomĂa Social y vicepresidenta tercera del Gobierno, Yolanda DĂaz, tiene en mente otras propuestas para la inminente âmodernizaciĂłnâ de la reforma laboral, la cual pretende derogar por completo.
Algo que choca frontamente con su socia de Gobierno, Nadia Calviño, que afirmĂł en una conferencia celebrada en Londres que el Gobierno âno va a cambiar toda la legislaciĂłn laboralâ.
DĂaz retende ârevolucionar el mercado de trabajo para adaptarlo al siglo XXIâ, a travĂ©s de 11 reformas y siete inversiones, como ya adelantĂł DĂaz en el comunicado de prensa publicado el 10 de mayo de 2021 a travĂ©s de la pĂĄgina web del Gobierno.
-
Tres ejes principales: Abordar el paro, la precariedad laboral y eliminar la brecha de género.
-
Limitar los contratos temporales y hacer que desaparezcan los contratos de obra y servicio, litimando las causas por las que una empresa puede hacer que se dé este tipo de contratación temporal.
-
La implantaciĂłn de un nuevo Contrato Social, con el objetivo de que se produzca un mercado laboral decente para los jĂłvenes y sus futuras pensiones.
-
Beneficiar a las empresas que ofrezcan contratos fijos o discontinuos.
-
Facilitar la empleabilidad de las personas jóvenes a través del programa Tåndem, que combina la formación en alternancia y el empleo y suma de tres nuevos modelos de contratos formativos: pråcticas tras la formación reglada, formación dual de estudios universitarios y formación profesional.
-
Nuevas jornadas de trabajo cuando haya dificultades en la actividad empresarial para hacer frente a los despidos.
-
Abordar el estudio de la jornada laboral de 32 horas o 4 dĂas.
-
Añadir nuevos mĂnimos a las condiciones para la externalizaciĂłn de trabajo.

Debe estar conectado para enviar un comentario.