Desde el SAT consideramos que la Consejería de Educación ha tenido tiempo sobrado para implementar las medidas necesarias para minimizar los riesgos de contagio de la COVID 19 no solamente en lo que a la comunidad educativa se refiere, sino también a todas las familias y sus redes de contacto. Precisamente, son los aspectos que el SAT y otras organizaciones han señalado desde los inicios de la pandemia: contratación de más profesorado con la consiguiente bajada de ratio (de cara a mantener la mínima distancia de seguridad, como recomiendan las autoridades sanitarias tanto estatales como internacionales), ampliación de las líneas existentes, cese de la precariedad laboral de colectivos ligados a los Centros e implicación directa de la Consejería de Salud y Familias en la supervisión de guarderías, colegios e institutos. Insistimos: ha habido tiempo.
Lo que nunca se ha mostrado ha sido interés; se trataba de una oportunidad histórica para apostar de una vez por la educación pública. En lugar de ello, la Consejería de Educación ha hecho gala de una desorganización, improvisación y dejación de funciones (disfrazada de
concesión de “autonomía” a los equipos directivos, y es sólo un ejemplo) propias de quien solamente concibe los Centros de enseñanza como meros aparcamientos de niñas y niños. Eso sí, lo que se califica de “inviable” en la pública (la bajada de ratio) se oferta en la privada.
Se mantienen ratios ilegales y se cierran líneas. Si ese modelo educativo (enseñanza pública asistencial- y enseñanza privada -negocio-) es explícitamente vergonzoso, supera lo denigrante en unos tiempos tan difíciles como los que padecemos hoy: se nos obliga a trabajar en un entorno no seguro, lo que significa que se está poniendo en un peligro tan próximo como real a la mayor parte de la población andaluza y, lejos de mostrarse conciliadoras o empáticas, las autoridades educativas amenazan a aquellas familias que se plantean optar por no mandar a sus hijas e hijos a sus respectivos Centros de enseñanza.


El señor Imbroda nos pide, hipócritamente, ilusión. Una vez más pierde el norte. Ilusión no falta en la comunidad educativa; lo que sobran son personas que, investidas de autoridad, supeditan el interés de la gran mayoría al de la inmensa minoría; y ello con el agravante de la existencia de contexto de morbilidad que se pondera de una u otra manera en
función de intereses que nada tienen que ver con la dignidad y la decencia que cabría esperar de los poderes públicos.
Por todo ello, el SAT apoya la convocatoria de huelga el próximo 18 de septiembre y emplaza a todos los miembros de la comunidad educativa a que la secunden y acudan a las movilizaciones que las diferentes plataformas han promovido. Solamente desde la unidad y la lucha podremos conseguir un entorno seguro para todas y todos. ¡Adelante!

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s