
Titular: Sindicato Andaluz de Trabajadores y Trabajadoras (SAT)



Nota de prensa: EL EMPRESARIO DE LAS NIEVES OBLIGA A SUS TRABAJADORAS A PARTICIPAR EN UNA CONCENTRACIÓN ILEGAL EN DEFENSA DE SUS ACTOS DE ACOSO LABORAL.
El empresario propietario de la empresa de limpieza LAS NIEVES SGL SL, Enrique González Bedmar, ha decidido aumentar la presión y redoblar el acoso que mantiene su empresa contra la delegada del SAT llamando ( y exigiendo a un grupo de trabajadoras de la empresa) a que participen en una contra manifestación para “reventar la protesta del SAT”.

Desde el Sector de Limpieza del Sindicato Andaluz de Trabajadores y Trabajadoras hemos tenido conocimiento de que desde la dirección de la empresa se está indicando a las trabajadoras a que participen este viernes 18 de febrero a las 13’ 00 horas en una contra manifestación ilegal con la intención de “reventar” la protesta legalmente convocada por el Sindicato Andaluz y que está notificada pertinentemente a la Subdelegación del Gobierno en Granada.
Varios familiares de Enrique González y el propio empresaurio se está dirigiendo a las trabajadoras desde hace varios días indicándoles que cojan una hora libre ( que posteriormente deberán compensar a la empresa trabajando esa hora otro día) para que participen en la contramanifestación y sirvan de cómplices a la política de represión y acoso patronal que se lleva ejerciendo contra la delegada sindical del SAT en la Residencia de Ancianos de la Diputación provincial “La Milagrosa”.

La medida adoptada por el empresario – denunciado por el SAT por acoso laboral a su delegada sindical en el Centro de Trabajo de la residencia de ancianos “La Milagrosa” (Armilla) – y en cuya difusión están participando responsables y encargados ( algunas de ellas miembros de sindicatos ) incluidos familiares de la dirección de Las Nieves, pretende ser una nueva respuesta ilegal a las ya innumerables ilegalidades cometidas por la empresa Las Nieves doquiera tiene un un subcontrata.
Desde la Unión Territorial del SAT de Granada, el Sector de Limpieza y la secretaría jurídica del Sindicato Andaluz, mañana se pondrá en conocimiento de las autoridades la intención de la empresa Las Nieves de convocar una manifestación ilegal cuya única intención es la de amedrentar a las trabajadoras de la empresa para que no sigan el digno ejemplo de aquellas que se niegan a doblegarse ante la injusticia y la discriminación.
Lógicamente, el SAT mantiene la convocatoria del acto legalmente convocado y que comiste en una concentración solidaria con nuestra compañera que se celebrará este viernes 18 de febrero a las 13’ 00 horas en la puerta de Las Nieves ( calle Félix Rodríguez de la Fuente n.º 11, Granada).
El SAT también quiere expresar que los derechos de las trabajadoras no pueden coartarse y que no vamos a ceder ni un milímetro ante las provocaciones de carácter fascista que viene organizadas desde la dirección de la empresa.
¡ CONTRA EL ABUSO, LA COACCIÓN Y EL ACOSO LABORAL1
¡ NOS TOCAN A UNA, NOS TOCAN A TODAS1
POR UN TRABAJO DIGNO Y CON DERECHOS EN EL SECTOR DE LIMPIEZA.
SAT Granada.
Secretaría de prensa e información.


Hoy viernes 17 de diciembre, la empresa LAS NIEVES ha cerrado sus puertas para no tener que afrontar una segunda concentración de las convocadas por el SAT en protesta por el acoso laboral que está sufriendo la delegada sindical de la central andaluza en la Residencia La Milagrosa ( Armilla).
Unas treinta asistentes convocados por el SAT ha podido comprobar cómo la empresa acosadora y tramposa LAS NIEVES SL ha cerrado para no tener que afrontar la protesta en solidaridad con nuestra compañera Manuela.
Trabajadoras del sector de Limpieza, militantes del SAT, STOP Desahucios, IZAR, Asamblea Interprofesional, etc. acudieron a las 13’ 00 horas a la puerta de la empresa para manifestar su apoyo a la trabajadora represaliada por defender los derechos del resto de sus compañeras y lossuyos propios y que está padeciendo una brutal campaña de acoso laboral por parte de la dirección empresarial.
Pese al cierre patronal de hoy, la concentración se ha desarrollado como estaba previsto, informando a vecinos y viandantes del barrio de la situación y lanzándose eslóganes comboativos que muestran l decisón de no para en la campaña emprendida hasta obtener una satisfacción satisfactoriade conflicto y el cese del acoso laboral.
SAT Granada.
Sector de Limpieza

La reforma laboral mediante la cual se favorece las cadenas de subcontratación, la precariedad y permite al empresario sortear e incumplir la ley, son los motivos principales por los cuales no dejan de subir las cifras de siniestralidad laboral.
Entre los datos de muertes en el trabajo, de los cuales habría que destacar que el mes de octubre de 2021 ya se había superado ampliamente la cifra del año anterior completo ascendiendo el dato hasta los 130 fallecidos, destaca – como no- Andalucía, a la cabeza en las cifras de accidentados y decesos.
La lacra de los accidentes de trabajo en Andalucía no deja de arrojar datos muy preocupantes en modo de muertes en el trabajo y de accidentes laborales que provocan situaciones de incapacidades e invalidez, los escalofriantes datos del primer semestre a nuestra comunidad autónoma con mayor índice de accidentalidad de todo el país pese a que también es la que cuenta con mayor número de personas desempleadas y en la que la actividad industrial es prácticamente testimonial al haber quedado prácticamente relegada al sector servicios, agricultura…
Resulta muy llamativo que Andalucía, nacionalidad con el mayor índice de paro, también ostente el dudoso honor de encabezar el ranking de muertes y accidentes en el tajo, teniendo en cuenta además que muchos de los accidentes que se producen se invisibilizan y no se computan oficialmente, como pueden ser los que se producen entre las filas de las mujeres y hombres que nutren la economía sumergida en nuestra tierra.
La situación de emergencia en materia de seguridad en el trabajo es un hecho incontestable en Andalucía y se hace preciso que, con urgencia, se establezca un plan de actuación institucional contra la grave situación de indefensión que sufren los trabajadores y trabajadoras en sus puestos de trabajo, a los que se les niega u omite el derecho a la formación en materia de prevención de Riesgos laborales, no se les dota de los Equipos de Protección Individual legalmente establecidos y en muchos casos son inadecuados, no se realizan las evaluaciones de riesgos preceptivas de los centros de trabajo, de las máquinas y herramientas, etc. todo ello aderezado con la falta de cultura preventiva en el trabajo tanto de los empresaurios como de las personas trabajadoras, la falta de Inspecciones ante la exigua plantilla de Inspectores/as de Trabajo y la precariedad laboral que fuerza a hacer valer el trabajar de cualquier modo a trabajar con seguridad y salud laboral.
Un muerto en Andalucía cada 60 horas.
La cifra de trabajadores fallecidos durante los primeros siete meses del año ascendió ya a 87, lo que supone un aumento de casi un 36% con respecto al mismo periodo del año anterior. Esto significa que en Andalucía muere un trabajador cada 60 horas.
Escandalosa es la cifra del número de trabajadores fallecidos en accidente in itínere, con un aumento de casi un 138%, lo que demuestra que a medida que se ha ido retomando la actividad presencial en los centros de trabajo, la realidad evidencia lo que hemos venimos denunciando, y que no es más que la escasa o nula implantación de medidas de prevención y formación en las empresas que atajen de forma radical esta hemorragia de accidentes laborales.
La provincia de Córdoba es donde más se ha acusado este ascenso de accidentes mortales, aumentando su cifra en un 150% en comparación con 2020, ostentando Granda unas cifras tremendamente escandalosas.
Este mismo ascenso de la siniestralidad se plasma en todos los sectores de actividad, donde el sector de la construcción es el que sufre un brutal incremento en el número de accidentes mortales, suponiendo un aumento del 89%, seguido de cerca del sector servicios, donde el ascenso supone 71% de incremento con respecto a 2020.
De entre todos los accidentes registrados durante el mes de julio, destacamos la muerte de un joven de 25 años en su primer día trabajo en accidente in itínere.
En relación a las enfermedades profesionales, en Andalucía sigue existiendo una infra declaración de las mismas. Nuestra tierra tiene un 16% de asalariados del total del territorio Estado Español, sin embargo solo declara el 5,35% de los partes de enfermedades profesionales hasta el mes de julio con respecto a la totalidad del Estado.
Desde el Sindicato Andaluz de Trabajadores y Trabajadoras de Granada demandamos soluciones a las Administraciones competentes y también a la Inspección de Trabajo para incremente el número de visitas a las empresas, lo que debe conllevar el aumento en el número de efectivos. Exigimos, pues desde SAT Granada, que se actúe de manera contundente contra aquellas empresas que incumplen sistemáticamente la ley y donde las condiciones laborales dejan a los trabajadores y trabajadoras en un estado de indefensión, aceptando realizar tareas sin las medidas de protección ni prevención adecuadas bajo la amenaza del despido.

Ante esta situación, desde SAT Granada , demandamos la implantación de un plan de choque en el que entre otras medidas esenciales, se impongan soluciones urgentes y extraordinarias que vengan a enmendar la ausencia de controles y planificación imprescindible entre el gran número de pequeñas empresas que conforman el tejido productivo andaluz y carecen de representación de los trabajadores/as, ya que está demostrado que las empresas en la que existen delegados/as de prevención, las estadísticas de siniestralidad laboral son más bajas.
Desde SAT Granada llamamos a la movilización permanente para conseguir:
1- Que se deroguen ya las reformas laborales del 2010 (elaborada e instaurada por el PSOE) y 2012 ( del PP).
2- Derogar el pensionazo, volver a la edad de jubilación de 65 años y establecer la pensión mínima exigida por el movimiento pensionista (1.080 €).
3- Que se derogue la LOMCE y se reviertan los salvajes recortes sufridos por la educación y la sanidad públicas durante los últimos 10 año; y, acabar con los conciertos educativos.
4- La Jornada laboral de 35 horas sin reducción del salario.
5- Ampliación de los permisos de maternidad, también de los de las mujeres no asalariadas y precarias, y protección a la crianza por encima de los intereses del mercado.
6- La Derogación del Articulo 135 de la Constitución que antepone el pago de la deuda a las necesidades de la gente.
7.- Exijamos unas medidas realmente efectivas que terminen con la especulación inmobiliaria, con los desahucios y aseguren a todas las familias trabajadoras el derecho a una vivienda digna y a los suministros básicos como son el agua y la electricidad.
¡ ADELANTE LOS HOMBRES Y MUJERES QUE LUCHAN POR LA DIGNIFICACIÓN DE
LA VIDA DE LA CLASE OBRERA!
¡ DEFENDAMOS NUESTROS DERECHOS!
¡ VIVA LA CLASE TRABAJADORA!

Notas:
– Se incluyen los accidentes que han causado baja en el periodo de referencia, recepcionados por la Autoridad Laboral Provincial (véase Nota metodológica).
– La distribución territorial se realiza según la provincia de la autoridad laboral que recepciona el accidente.
– Modificación importante en la definición de accidente mortal: Bajo el epígrafe de accidente mortal se incluyen todos los fallecimientos a consecuencia del accidente de trabajo en el plazo de un año desde la fecha del accidente, independientemente de la gravedad inicial.

LAS NIEVES (empresa de limpieza)
Explota y despide trabajadoras.
Y acosa a una delegada sindical del SAT.
Los abusos de la empresas de limpieza no tiene fin y mantienen a las trabajadoras en una situación de precariedad indecente.
Prácticas habituales de estas empresas son:
Contratar a las trabajadores “ en fraude de ley”.
No respetar el convenio ni los derechos laborales.
Pagar el día del mes que les da la gana, causando un grave perjuicio.
No aplicar ni respetar la normativa y legislación de Salud Laboral.
Tener a trabajadoras con horas sin dar de alta y pagar “ en negro” parte del salario.
Y, cuando la trabajadoras se plantan y exigen sus derechos, SE LES ACOSA Y AMENAZA como está ocurriendo con la delegada del SAT en la residencia “ LA MILAGROSA” en Armilla ( Avda de Barcelona).
¡¡ Y NO LO VAMOS A TOLERAR !!
CONCENTRACIÓN
JUEVES 2 DE DICIEMBRE A LAS 13′ 00 HORAS EN LA PUERTA DE LAS NIEVES S.L.
( CALLE FÉLIX RODRÍGUEZ DE LA FUENTE nº 11.) Granada

De-liberaciones en psicología social
Texto publicado originalmente en Solidaridad Obrera, número 353, febrero de 2012.
Tiempos de miedo
Con el cuento de la crisis y a base de miedo nos han quitado derechos laborales, rebajado las pensiones, bajado los salarios… Nos gobiernan a base de miedo. Se trata de producir en la población un fuerte impacto emocional a través de una situación intensa y profunda de confusión y amenaza, y antes de que pueda darse cualquier reacción, implementar rápidamente una serie de cambios profundos en la estructura económica, social y política. La doctrina del shock.
El miedo está en conversaciones, razones y sentires, influyendo nuestro comportamiento, mediando formas de relación, de ver el mundo y de afrontar la vida. Miedo a la “crisis”, al desempleo, a no poder pagar el alquiler o la hipoteca, a la pobreza…
En el día a día del trabajo, el miedo está muy presente, orienta muchas de nuestras conductas, permea en las relaciones entre trabajadores, entre trabajadores y jefes… Constituye una de las principales herramientas cotidianas para someter y conducir la conducta de los trabajadores. A trabajar más por menos, y sin chistar. Si no, a la calle. De la mano del miedo de abajo, la soberbia de arriba.
El miedo es viejo en el trabajar. Sin embargo, como trabajadores, en la lucha por nuestros derechos, no sabemos muy bien qué hacer con él, más allá de aguantarse cada quien el suyo apretando calladamente los dientes, o de indignarnos con los desmovilizadores discursos del miedo que promueven sindicatos funcionales al sistema.
Podemos hacer algo con el miedo para defender mejor nuestros derechos. Una psicología social del trabajo desde una perspectiva de psicología de la liberación[1] puede resultar de alguna utilidad al respecto. Una primera tarea puede ser nombrarlo, considerar su existencia y tratar de conocer sus mecanismos y efectos, para poder afrontarlo mejor, individual y colectivamente.
El miedo en el trabajo
Desde los departamentos de “recursos humanos” y la psicología del trabajo hegemónica, el miedo en el trabajo puede ser considerado como “estrés”, es decir, una cuestión de riesgos psicosociales en el ámbito de la enfermedad mental y la salud laboral, algo que la persona debe conseguir superar. El miedo a trabajar es denominado ergofobia.
También puede ser considerado como una variable más en el apartado de “motivación” para la gestión del personal, un “incentivo” a administrar con el loable propósito de mejorar el desempeño, aumentar la productividad y la competitividad de la empresa, etc.
Incentivo delicado, ya que también es posible que impida a lxs trabajadores opinar, innovar, transferir sus ideas a niveles superiores y conectar su propósito de vida con su propósito laboral.
Este enfoque obvia una cuestión básica: la relación de poder. La relación laboral no es un pacto libre entre iguales. Es una relación de poder asimétrica, de subordinación y dependencia. Quien está en posición de ventaja, arriba, impone sus criterios a quien está en situación de desventaja, abajo. En caso contrario, arriba ejerce su poder coactivo, y abajo se pierden cuestiones importantes, como el medio de vida. La relación laboral se basa en una coacción, una intimidación, una amenaza.
De miedo, a estrés. El miedo es convertido en fría respuesta psicológica que trae efectos psicológicos y que puede ser calculada, modificada, gestionada. Lxs psicólogxs empresariales no realizan ningún intento de modificar las situaciones de desigualdad e intimidación. No se cuestiona ningún aspecto de la situación de coacción, la intimidación se convierte en “lo normal y natural”. Así, desaparece del entendimiento del escenario, queda invisible. Y una cuestión normal, el miedo ante una coacción, se torna una cuestión anormal que presentan algunos individuos. No se ha de cambiar nada de la situación, se ha de cambiar al individuo que presenta el miedo. El problema es la persona, no la coacción.
El miedo en el trabajo queda así sin nombre, inexistente, descontextualizado, individualizado, desvalorizado, deslegitimado… pero calculable y administrable. La situación de intimidación que determina la interacción social, invisibilizada, normalizada, naturalizada, y hasta legitimada. Es el individuo, origen del problema, quien debe cambiar; se trata incluso de una cuestión de libertad y decisión personal: usted aceptó, si usted no quiere, ahí está la puerta de la calle. Y ahí, el miedo al desempleo, a no poder pagar el piso…
¿Qué es el miedo?
El miedo puede definirse como una emoción intensa que indica que la persona atribuye un significado de peligro a la situación en la que se halla, situación que percibe y comprende como una amenaza vital. Cuando existe dificultad para identificar el contenido o la inminencia de la amenaza se hablaría de angustia y se relacionaría con la espera y con la imprecisión o carencia de objeto. Cuando la amenaza se percibe como inminente, el miedo se puede transformar en terror o pánico.
El miedo se da en las personas y en las relaciones sociales, se extiende por entre quienes comparten contexto, personas y grupos que interaccionan, que tienen intereses y necesidades, que se fijan propósitos, que están inmersos en relaciones sociales de poder.
El miedo es social y tiene historia: se da en un medio, en un tiempo, en unas formas de relacionarse con unas determinadas distribuciones de poder. El miedo se producirá por lo que sucede en un determinado contexto; pero también será producido por actores concretos para provocar sucesos. El miedo es instrumento que otorga ventaja en las relaciones de poder, en los contextos más amplios y en los más cercanos. Las historias de los movimientos obreros registran la muerte de trabajadores que fueron masacradxs en la represión de procesos sociales para conquistar derechos. La legislación laboral da la ventaja a las empresas. En cada empresa, se sabe del cierre de la empresa cercana y del expediente de regulación de empleo (ERE) en la otra. Y también se sabe del compañero al que dirección acosó hasta que se despidió, o de la compañera a la que no le renovaron por defender su derecho. Discutir con un jefe, defender algún derecho, participar en actividades sindicales recuerda el impacto de la amenaza.
Efectos individuales
Los efectos del miedo en el trabajo pueden ser muy intensos. Algunos autores comparan los efectos del desempleo con los de la represión política, dado que remiten a la persona a vivencias de inseguridad muy profundas.
A nivel afectivo, inseguridad y amenaza. Ante la amenaza continuada, puede surgir una sensación de vulnerabilidad que lleve a un sentimiento de impotencia, de pérdida del control sobre la propia vida. La persona debe mantener un estado de alerta alto y constante que, aunque ayuda a afrontar la situación, conlleva un sufrimiento físico y psicológico importante. Pueden aparecer reacciones corporales como palpitaciones o temblor y problemas de salud como alteración de la inmunidad o dolores psicosomáticos.
A nivel cognitivo, es decir, de cómo percibimos y leemos la realidad, el miedo altera el sentido de la realidad: todo y todos pueden ser peligrosos. La persona ya no sabe bien qué es real y qué no, y tiene que hacer esfuerzos importantes por analizar bien los problemas e identificar con claridad las amenazas, sin dejarse llevar por el miedo. Ya no sabe uno si realmente tal compañero le va contando todo al jefe. La desconfianza puede implicar una pérdida importante del necesario apoyo social e impedir validar experiencias y conocimientos.
La identidad personal también puede verse afectada de muchas formas. Ante la amenaza, para no ponerse en mayor peligro, la persona puede abstenerse de ciertos comportamientos, verse obligada al silencio y la pasividad ante situaciones con las que está en absoluto desacuerdo. Paralización, conformismo, incluso sensación de humillación, de cuestionamiento de la propia dignidad y del conjunto de la propia identidad en todos los aspectos de la vida cotidiana. Muchas veces sentir miedo produce conflicto en la persona, porque se piensa que un “buen sindicalista”, un “valiente”, o un “hombre”, no debe sentir miedo. Así, cuando el miedo aparece, la imagen que la persona tiene de sí misma se deteriora.
Despido, imposibilidad de acceder a los medios de vida y de realizar el proyecto vital. Con la amenaza a la subsistencia material y al proyecto de vida, el miedo puede desestructurar los soportes de la identidad personal. Se pueden generar entonces sentimientos de frustración y desvalorización personal intensos, vivencias de inseguridad, fracaso y derrota muy profundas, de perderse a sí mismo.
Es habitual que el miedo, encerrado en el ámbito más íntimo y personal, lleve al desarrollo de actitudes conservadoras. Se apreciará la estabilidad, la del empleo sobre todo. Cualquier novedad o cambio se verá como amenaza. No importará que se tenga que adoptar una forma de vida marcada por la insatisfacción de necesidades personales y la falta de derechos. El miedo puede producir sometimiento, impotencia, pasividad y resignación ante la explotación.
Efectos grupales y sociales
El miedo funciona como disuasión para los que puedan sentirse identificados con las personas reprimidas. Trabajar en la misma empresa, ser trabajador/a: el miedo afecta a la sociedad entera, ejemplifica lo que puede suceder, y orienta hacia la colaboración con el poder dominante. Para quienes no se identifican o pueden vivir al margen en apariencia de normalidad, el miedo promueve la insensibilización.
El miedo produce silencio en el grupo. En momentos de represión, no hablar de lo sucedido se convierte en una manera de evitar el peligro, dado que compartir lo que se sabe puede suponer riesgos, por ejemplo, recibir señalamientos de “ser del mismo tipo” que las personas reprimidas y sufrir las mismas represalias.
Todos saben, pero nadie dice. Pasan cosas inadmisibles que afectan a la dignidad de todxs pero todo sigue igual. El mundo al revés. El silencio refuerza y extiende el miedo, y juntos se convierten en norma de comportamiento. En algunas personas, el silencio se mezcla con ansiedad, impotencia y culpa; en otras con indiferencia, negación o cinismo.
El silencio trae con rapidez la desconfianza, la división, la rotura de los lazos de solidaridad, el aislamiento de las víctimas y su entorno. Es tristemente habitual, que un trabajador que defienda derechos colectivos vea cómo otros compañeros rehúyan su contacto. Es muy probable y entendible que entonces este trabajador sienta una profunda decepción y hastío de todo y todos, de manera que desactive su lucha.
El silencio de abajo es aprovechado por el discurso de arriba. Desde gerencia y sindicatos cómplices, se lanzarán argumentos y rumores que inoculen más miedo: la crisis, el fantasma del ERE planeando sobre todxs… Y la impunidad. Pretenderán que el sometimiento grupal sea generalizado y perdure en el tiempo, instalando la sensación de fracaso siempre inevitable: “así son las cosas y así es la gente”.
El miedo es una potente y sofisticada herramienta de control social, una perversa forma de gobierno, de conducir las conductas de la gente. Se aplica masivamente para controlar a lxs trabajadores. Pero no es infalible.
Afrontar el miedo
En la lucha por sus derechos, lxs trabajadores han sufrido grandes pérdidas. Incluso en las situaciones más extremas, las personas han afrontado esas pérdidas, de muchas y diferentes maneras, según sus posibilidades y contextos.
El valor adaptativo del miedo ha sido reconocido en diferentes contextos de amenaza. El miedo, aun produciendo determinados problemas, ayuda a la gente a sobrevivir. Ofrece una función defensiva que ayuda a las personas a percibir el riesgo, reflexionar y tomar precauciones; a saber cuándo pueden hacer una cosa y cuándo no. El miedo permite prever escenarios y plantearse alternativas de acción, protege, proporciona capacidad táctica.
Para afrontar el miedo de manera constructiva, es recomendable mantener una postura activa, hacer algo con los sentimientos que despierta: reconocerlos, analizarlos, compartirlos… Se trata de evitar posturas rígidas, como negarlos o desvalorizar a quien los reconoce, y promover la solidaridad.
Uno puede sentir que el miedo se le come por dentro, pero proponerse no dejarse detener por él. Por no sentir después una terrible vergüenza; por lealtad y afecto a lxs compañerxs; por consideraciones éticas y políticas; por dignidad; por indignación. Otras personas significan la realidad entendiendo que ya poco o nada tienen que perder, y en consecuencia, se involucran con mayor intensidad en procesos de organización y lucha para provocar cambios en la situación que origina el miedo.
El momento, el contexto, variables personales, etc. hacen positivas o negativas unas formas u otras de afrontar el miedo. Inhibir emociones en momentos críticos puede ser útil a algunas personas para protegerse de la ansiedad, pero una inhibición crónica puede avivar pensamientos no deseados.
La experiencia y el entrenamiento proporcionan mayor autocontrol emocional y mejores resultados en la resolución de los problemas. Afrontar constructivamente el miedo y conseguir alguna vez resultados positivos mejora la valoración que uno hace de sí mismo, da seguridad en las propias capacidades y potencialidades y permite seguir adelante con más confianza y recursos. Se trata de conservar y cuidar la propia autonomía y para ello, el respeto hacia uno mismo resulta la defensa más valiosa. Como persona, como grupo y como sujetos históricos.
Conocer la realidad y obtener explicaciones que sirvan para entender lo que sucede, contrastar versiones oficiales y desarrollar convicciones políticas propias, es parte del proceso de afrontamiento. Conocer los métodos y estrategias del poder, entender que el miedo y la represión tienen una explicación ayuda a entender y afrontar las situaciones. Así, la represión tiene cara y ojos y el miedo resulta menos destructivo.
Afrontar el miedo es una cuestión individual y colectiva. Es recomendable relacionarse con otrxs que atraviesen por la misma situación y participar en espacios sociales que traten de afrontar los problemas.
Compartir situaciones posibilita la identificación, la empatía, ver los problemas como comunes. Se trata de construir espacios de encuentro que permitan establecer confianza, reflexionar y buscar alternativas en común, a partir de la solidaridad y el apoyo mutuo. Es labor a realizar a fuego lento, desde lo más cotidiano. Mucho se hace ya, como mantener abierto con sus actividades habituales el espacio colectivo, un espacio de referencia a donde las personas saben que pueden acudir cuando tienen problemas con la certeza de que serán recibidos y apoyados solidariamente.
En resumen, se trata de nombrar el miedo en el trabajo, reconocer su existencia, visibilizarlo, contextualizarlo, compartirlo, darle sentido y afrontarlo en común; aprovecharlo para ser más eficaces en denunciar la intimidación laboral, defender nuestros derechos como trabajadores y promover nuestra autonomía.
Este artículo está extraído de la revista PRIMERA VOCAL.
Abajo puedes enlazar con los contenidos de esta revista.

Convocatoria Panfleto el Saliente

El miércoles 14 de abril, se celebran la vista y testifical de la demanda de conflicto colectivo presentada por la sección sindical en la Ciudad Sanitaria Virgen de las Nieves de Granada del Sindicato Andaluz de Trabajadores y Trabajadoras (SAT) frente a CLECE, S.A.
Los compañeros y compañeras (muy mayoritaria la presencia de ellas en la plantilla) del SAT en los centros sanitarios públicos que se engloban en la Ciudad Sanitaria citada llevan años peleando por una serie de derechos básicos que desde la dirección de CLECE – y con la connivencia del Servicio Andaluz de Salud, la dirección del centro hospitalario y CCOO – se les niegan permanentemente.
El derecho a un local sindical, la entrega de la ropa de trabajo que les corresponde por convenio colectivo, disponer de un recinto donde poder descansar y sentarse mientras transcurre el “tiempo de bocadillo”, la negativa a dejarles participar en el Comité de Salud Laboral, etc no son más que unos pocos de los derechos que se les sustraen a las mujeres y hombres que cada día se ocupan de la limpieza y el saneamiento de unas instalaciones sanitarias que se han visto en los pasados meses saturadas de pacientes y plenas de injusticias desde hace años.
Pero si existe una demanda reiterada y que adquiere una dimensión e importancia capital en tiempos de pandemia, esa es la de que CLECE debe lavar y desinfectar la ropa de trabajo de todas y todos los trabajadores que desempeñan sus funciones en la limpieza sanitaria. La cuestión de que el gigante empresarial, CLECE, cumpla con lo dispuesto en el art. 7 del Real Decreto 664/1997, de 12 de mayo, sobre la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes biológicos durante el trabajo en relación con los limpiadores, se ha convertido en una lucha de largo recorrido que preocupa sobremanera a los delegados del SAT en la empresa.
La realidad es que CLECE se hace cargo del lavado y descontaminación de la ropa de trabajo de los limpiadores que se ocupan de la manipulación de residuos ( una minoría), pero no se hace cargo del lavado y descontaminación de la ropa de trabajo del resto de limpiadoras. Sin embargo,CLECE debe encargarse de la limpieza y descontaminación de la ropa de trabajo de todos los limpiadores, porque todos están expuestos a riesgos Biológicos durante la realización de sus tareas de limpieza.
Desde el año 2014 la Inspección de Trabajo ha conminado y sancionado reiteradamente a CLECE por negarse a cumplir por lo dispuesto en la ley y que a causa de ese incumplimiento, en la actualidad y en tiempos de Covid, obliga a las trabajadoras a transportar uniformes contaminados en transportes públicos y privados hasta que llegan a sus casas donde deben acometer las tareas de el lavado de la ropa de trabajo. La empresa «echa cuentas» y prefiere seguir pagando multas a cumplir con la legalidad y dejar de poner en riesgo a trabajadores y pacientes.
El artículo 7 del Real Decreto 664/1997 de 12 de mayo, sobre la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes biológicos durante el trabajo dispone en su punto 3:” Al salir de la zona de trabajo, el trabajador deberá quitarse las ropas de trabajo y los equipos de protección personal que puedan estar contaminados por agentes biológicos y deberá guardarlos en lugares que no contengan otras prendas”.
Y en su punto “4. El empresario se responsabilizará del lavado, descontaminación y, en caso necesario, destrucción de la ropa de trabajo y los equipos de protección a que se refiere el apartado anterior, quedando rigurosamente prohibido que los trabajadores se lleven los mismos a su domicilio para tal fin.”
Y el art. 4.5 del Real Decreto 664/1997, señala que “si los resultados de la evaluación revelan que la actividad no implica la intención deliberada de manipular agentes biológicos o de utilizarlos en el trabajo, pero puede provocar la exposición de los trabajadores a dichos agentes, se aplicarán las disposiciones de los artículos 5 al 13 de este Real Decreto, salvo que los resultados de la evaluación lo hiciesen innecesario.
De lo expuesto en el apartado de hechos de la demanda presentada por el SAT se desprende sin ninguna duda el incumplimiento por parte de CLECE de lo establecido en los artículos 7.4 y 4.5 del Real Decreto 664/2017, puesto que debiendo encargarse del lavado y descontaminación de la ropa de trabajo, no lo hace.
Igualmente, CLECE incumple la normativa de Prevención de Riesgos Laborales creando un riesgo grave para la integridad física y la salud de los trabajadores afectados porque de la Evaluación de Riesgos Laborales de los centros de trabajo se constata que todos los limpiadores están expuestos a riesgos biológicos.
Junto con las denuncias ante la Inspección de Trabajo y que ya se manifiestan como insuficientes y poco efectivas para obligar al cumplimiento de la Ley, el compañero del SAT en el comité de empresa y la representante del sindicato al frente de la sección sindical, junto con las afiliadas del sindicato, han presentado denuncias ante la fiscalía, celebrado ruedas de prensa y organizado diversos actos de denuncia pública, para acabar presentando un Conflicto Colectivo que habrá de resolverse el miércoles 14 de abril.
Dato curioso y de destacar es el comportamiento cómplice de CCOO -con mayoría en el comité de empresa- que es el mejor aliado de CLECE: maniatando a las trabajadoras, acallando sus protestas, monopolizando el Comité de Salud Laboral en beneficio de la empresa y negándose a adoptar resoluciones que terminen con los abusos del especulador multimillonario Florentino Pérez.
La última y sorprendente actuación de los encargadíllos de Comisiones Obreras ha sido la de escenificar un acuerdo con CLECE mediante el cual se lavará y desinfectará la ropa de algunas trabajadoras, a voluntad del empresario y previa aceptación de las solicitudes que se presenten. Esto se ha hecho ante la inminente llegada del día en que en los juzgados de lo Social de Granada se dirimirá en conflicto planteado por el Sindicato Andaluz de Trabajadoras y Trabajadores.
«Con el SAT Andalucía no se vende, es una de las consignas sindicales de nuestra organización: no se vende ni nuestra tierra, ni los derechos y la dignidad de las mujeres y hombres que desde sus puestos de trabajo llevan años haciéndose cargo de un servicio fundamental como es la limpieza de las instalaciones sanitarias, trabajo que durante estos tiempos de pandemia ha pasado a convertirse en trascendental para toda la sociedad andaluza.
Sección Sindical del SAT en CLECE , Ciudad Sanitaria Virgen de las Nieves, Granada,
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